Mal año para Yugoslavia

 

Dicen en Belgrado, que excepto la peste y la guerra civil, a la nueva República Federal de Yugoslavia (Serbia y Montenegro) le ha pasado de todo en este año que se acaba: le ha bombardeado la mayor fuerza militar de la historia, la OTAN, y se ha quedado sin Kosovo, en un marco de absoluta miseria.

Los serbios no se engañan al creer que muchos bosnios musulmanes y croatas poco clementes ven en sus calamidades digno castigo de los hados contra quienes reprimieron su secesionismo con tanta crueldad.

Los analistas croatas y bosnios predecían desde 1991 que el círculo de desdichas yugo-eslavas (sud-eslavas) que se abrió en Kosovo en 1989, con la abolición de la autonomía kosovar por parte del líder serbio, Slobodan Milosevic, se cerraría en Kosovo tras un ciclo completo. Aquella recentralización arbitraria de Kosovo, donde se concentraba la minoría albanesa de Serbia, provocó la resistencia de los albano-kosovares.

Primero pacíficamente bajo el mando del moderado Ibrahim Rugova, y desde 1998 a las órdenes del Ejército de Liberación de Kosovo (UCK), los albaneses decidieron cobrarse con creces el golpe que Milosevic les dio en 1989.

Juan Fernández Elorriaga y Rafael Cañas - Efe


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