Orixás que rigen 2009
En 2009, los orixás protectores son Iemanjá, Xangô y Oxosi. Lea, a seguir, la historia de cada uno de ellos.
Iemanjá Significado: “Iya”, madre; “Omo”, hijo; “Eja”, pez Día de la semana: sábado Colores: blanco y azul (cristal traslúcido) Saludo: ¡O doiá! (odo, río) Elemento: agua Dominio: mar, agua salada Instrumento: abebê (abanico de metal y espejo)
Iemanjá proviene de una nación llamada Egba, en Nigeria, donde hay un río con el mismo nombre de este orixá. Ella sería hija de Olokum (mar) y madre de la mayoría de los Orixás. Su color es el blanco, asociado al orixá Oxalá, y juntos habrían creado el mundo. En África, Iemanjá se asocia a la fertilidad y fecundidad.
En las danzas místicas, sus iniciados imitan el movimiento de las olas, ejecutando curiosos gestos - ora como si estuvieran nadando en el mar, abriendo los brazos, ora llevando las manos a la frente y elevándolas al cielo, indicando las variaciones de las olas del mar. Iemanjá tiene en las manos un abanico de metal y un espejo. Tiene diversos nombres (o cualidades) referentes a la diversidad y a las diferentes profundidades de las partes del río Yemoja. Su abanico, llamado abebê, tiene en su centro un recorte, donde surge el dibujo de una sirena. En otros modelos de este objeto, constan la luna y la estrella.
Complaciente y pródiga, es responsable por la pesca abundante, además de la vida con abundancia de alimentos. Ella no recuerda la voluptuosidad de las sirenas de las leyendas europeas o la “Iara” de los mitos indígenas, sino que se representa y se convierte en objeto de culto con mucho respeto, pues es la madre de la creación.
- Xangô
Xangô es el orixá cuyo dominio está en las rocas, principalmente las que fueron destruidas por los rayos. En África, se llama Jacuta, es decir, "el lanzador de piedras". Él reinaba soberano en la ciudad de Oyo. Cuando decidió trasladarse a Kosô, no fue aceptado por su carácter violento y autoritario. Decidió, entonces, retornar a Oyo, donde reinaba Dada, su hermano mayor, que fue destronado y permaneció exilado en Igbo durante siete años. El símbolo de Xangô es el oxé, un hacha con dos láminas que sus hijos, cuando están en trance, llevan en la mano. El orixá es viril, atrevido y extremadamente justiciero. Tiene Iemanjá como madre y tres divinidades como mujeres: Iansã, Oxum y Obá. Iansã era la mujer de Ogum, pero se encantó con Xangô. Oxum vivía con Oxosi y también fue seducida por este orixá, que usaba argollas de oro en las orejas, una larga trenza y una ropa llena de caracolas - moneda corriente en la época. Obá, a pesar de ser una diosa mayor, también fue mujer de Xangô.
En Nigeria, las fiestas consagradas a Xangô son un espectáculo aparte. El elegum del orixá, en trance, va al mercado central para ser admirado y también a los lugares que visitó antes de morir y de tornarse un orixá. El elegum del dios de la justicia solamente evita visitar el palacio donde, según ciertas leyendas, Xangô se habría ahorcado en un árbol de la cola - por eso, su aversión a la muerte y a los eguns (espíritus de los muertos). Su importancia en Brasil es tan grande que llegó a originar cultos específicos en Pernambuco y en otros estados de la región Nordeste del país.
- Oxosi
Oxosi es hijo de Oxalá e Iemanjá, hermano de Ogum y Exu. También es conocido como Odé. En África, es el orixá responsable por la caza. Tradicionalmente, se asocia a la luna, porque por la noche es su mejor momento para cazar. Así como sus hermanos, Exu y Ogum, es un guerrero solitario. No lidera o comanda ejércitos como Ogum, sino que lucha por la sobrevivencia de la tribu y está listo para cualquier combate. Los hijos de Oxosi están dispuestos a pasar por cualquier dificultad para mantener la familia.
Su símbolo es el arco y la flecha, generalmente de hierro, llamado ofá. Y su puntería está siempre correcta. Al ser posicionada en el arco, su flecha acertará el blanco. Usa también el erukerê (rabo de caballo que solamente los reyes usaban).
Como orixá, su responsabilidad con relación al mundo es garantizar la vida de los animales, que solamente son sacrificados por absoluta necesidad de alimentación. El culto a ese orixá está bastante difundido en Brasil, pero poco recordado en Nigeria. Allá, se hizo culto a Oxosi básicamente en la ciudad de Keto (tierra de los paños rojos).
En el siglo XIX, debido al tráfico negrero, la ciudad fue prácticamente destruida por los saqueos de las tropas del rey Dahomé. Los hijos consagrados a Oxosi fueron vendidos como esclavos en Brasil, Antillas y Cuba.
Monica Buonfiglio/Astrocentro

(Jupiterimages)






