Betty, la fea o Yo soy Betty, la fea (el nombre original de la telenovela) narra la historia de Beatriz Pinzón Solano, una fea colombiana que termina siendo la mano derecha del presidente de EcoModa, una compañía donde abundan las mujeres bellas.
Betty, -hija única, con un padre exigente y de costumbres antiguas y una madre superprotectora- es una excelente economista, pero su imagen tan poco favorable hace que se mantenga escondida y lejos del éxito profesional.
Obviamente, en sus primeros meses de incursión en el frívolo mundo de la moda, Betty no la pasa bien. Es agredida, objeto de burlas y en el mejor de los casos ignorada.
Los altos ejecutivos de EcoModa la odian. Su jefe se aprovecha de ella y la "exprime" trabajando. El modisto de la compañía la detesta.
Solo "el cuartel de las feas" (un grupo de empleadas de baja categoría que no son modelos, ni bellas) se encariña con ella y le ofrece su apoyo y amistad.
Tanto compartir horas de trabajo y secretos de agenda, Betty se termina enamorando del hombre más codiciado del lugar: su jefe, alias Don Armando Mendoza. Este señor, infiel por naturaleza, gritón, intolerante y acomodado, entrará en un juego macabro para conseguir que su fiel asistente haga cualquier cosa para salvar a Eco Moda del desastre.
Mientras tanto, la empleada cumplidora y trabajadora, sobrevive en este mundo hostil gracias a los sueños que la transportan día a día a otras situaciones donde ella es la triunfadora y el amor no le es esquivo.
Pero, después de tanto sufrimiento, el libretista se apiada de Betty, y le da una oportunidad a esta colombiana de 26 años, quien, ni lerda ni perezosa, sabrá como aprovecharla.