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![]() En busca de la proporción adecuada |
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Las grasas Son innumerables los productos etiquetados como libres de grasas (fat-free, non-fat, low-fat, reduced-fat, lite, zero-fat). La pregunta que surge ante estos productos es ¿hasta dónde se puede llegar con estos productos denominados como bajos en grasas? En líneas generales el gobierno recomienda a los Americanos no consumir más de un 30 por ciento de las calorías totales en grasas. Aunque son muchos las dietas que recomiendan no superar los niveles de grasa en un 10 por ciento. De todos modos, es importante no considerar a las grasas como único factor a tener en cuenta, la perspectiva ha de ser más amplia y global, y se ha de basar en una concepción integral de lo que podemos definir como una vida y una alimentación saludable. No basta con reducir el consumo de grasas e ignorar el resto de lo que se come, no sólo las grasas son las responsables de un aumento de la obesidad, hay demasiadas calorías provenientes de otras fuentes que pueden resultar en un aumento de peso. Incluso una reducción de grasas mal planteada puede conllevar un aumento de peso. Además, las necesidades caloríficas difieren dependiendo de la edad y del estado de salud. Por ejemplo una persona que esté siguiendo un tratamiento contra el cáncer puede precisar una dieta muy rica en calorías para mantenerse durante el tratamiento. En este caso las dietas elevadas en grasas pueden ser de gran ayuda. También en el caso de gente con problemas de apetito las dietas elevadas en grasas le ayudarán a conseguir sus metas caloríficas. Un corte drástico de todas las comidas con elevados índices de grasas puede privar a nuestro organismo de otros nutrientes necesarios contenidos en los mismos. Además conviene recordar que algunas grasas son necesarias para ayudar a absorber ciertas vitaminas esenciales para nuestro organismo. Es muy importante, si se está considerando el seguir una dieta muy baja en grasas, consultarlo con su médico especialista, ya que es la persona más indicada para considerar los pros y contras basados en sus necesidades personales de salud. En cualquier caso hay que asegurarse en mantener una supervisión médica, además la ayuda de un dietético colegiado puede ser de gran utilidad. Juntos, pueden asegurar la obtención del equilibrio necesario de nutrientes y una ingestión apropiada de calorías.
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