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El conocido cineasta peruano, tras la proyección de su última película Pantaleón y las visitadoras concede en exclusiva una entrevista a Terra.com que se transcribe a continuación.
P: Has realizado muchas películas basadas en obras literarias, la más conocida La ciudad de los perros, también de Vargas Llosa. ¿Por qué has hecho otra película basada en una novela de este escritor?
En este caso se debe a circunstancias porque un productor me propuso hacerlo. Desde hace un par de años cambié y decidí aceptar propuestas que no fueran mías, siempre que éstas fueran interesantes. Esta película fue el resultado de ese cambio. Pantaleón y las visitadoras era una obra que queríamos utilizar para hacer una miniserie de televisión, pues siempre me pareció una obra demasiado difícil para adaptarla al cine. Pero cuando lo vi escrito, le pedí al productor que me diera dos meses para trabajar el guión y hacer de ella una película y una miniserie que se emitirá dentro de un tiempo.
P: ¿Es que faltan guionistas buenos?
No, al contrario, la adaptación de esta obra literaria demuestra que hay guionistas muy buenos. El problema es que los productores, no sólo en Perú, siempre tienen la tentación de hacer novelas más o menos conocidos, en parte porque tienen la sensación de que va a ser más accesible para la audiencia. También, los productores se sienten más seguros con un libro que ya ha demostrado su éxito que un guión original sin antecedentes, mucho más arriesgado.
P: Pero la adaptación de una obra literaria generalmente es más difícil, pues el escritor posee su propia visión de los personajes que generalmente no coincide con la del director de cine. ¿Cómo has resuelto este problema?
Sí, es cierto, la adaptación de una obra literaria generalmente da lugar a malas películas, pues la literatura es un lenguaje que tiene sus propias reglas. Pero he tenido mucha suerte con mis adaptaciones y sobre todo con Vargas Llosa y La ciudad de los perros. Fue una película pequeña de presupuesto, pero fue una obra honrada y sincera que gustó mucho. Y ahora Pantaleón es una película mucho más grande, con actores extranjeros y más difícil de realizar, pero Vargas Llosa siguió satisfecho. He tenido mucha suerte, pero también hace falta que el escritor tenga una mente abierta.
P: ¿Qué te impulsa al hacer una película?
No sabría decir, tengo una capacidad para dirigir películas. Me esfuerzo mucho, soy muy luchador y competitivo. Este espíritu es el que me impulsa adelante. En mi primera película Muerte al amanecer tenía 27 años, me sentí bastante abrumado con todas esas luces y tanta gente a alrededor. Sentí miedo, un sentimiento que me ayudó. El miedo es un motor muy fuerte que incluso con Pantaleón y las visitadoras me esfuerza personalmente a hacerlo mejor. Te digo miedo, porque esta película la hizo el mismo Vargas Llosa hace 30 años y salió muy mal. Y de repente te dan esta película para hacerlo de nuevo, lo que te da es miedo al tener que competir con una novela que tiene una gran calidad y sobre todo teniendo en cuenta que puedes realizar tantas otras cosas que asumen menos riesgo.
P: Algunos críticos te consideran la nueva vanguardia del cine latinoamericano, ¿qué te parece esta calificación?
Yo no creo que sea ninguna vanguardia, pues mis películas no son tan novedosas en cuanto a forma. Soy un cineasta más bien clásico. Me molestan las obras en que te das cuenta que la cámara se mueve para acá o para allá en esa búsqueda incesante por nuevos ángulos con un director que está tratando de demostrarte que es original. Eso, sinceramente me molesta. Me gusta que el director sea invisible y que la historia se narre sola.
P: ¿Cómo definirías el cine latinoamericano en este momento?
El siglo está empezando en medio de una incertidumbre. No veo un panorama muy claro. Al principio parecía que Argentina iba desarrollarse bastante, pues tenían una ley que favorecía las artes, pero con el cambio de gobierno no se sabe qué va a pasar. El cine es muy dependiente de la política cultural de cada país. En Europa los gobiernos apoyan el cine local, Francia y España son claros exponentes. Pero no falta el talento en Latinoamérica.
P: ¿Qué te parece el nuevo boom del cine español?
Almodóvar es un cineasta clave en el cine moderno, es verdaderamente un gran cineasta. Su forma de encarar las historias es completamente original, con un punto de vista distinto. Pero también hay un gran potencial de cineastas jóvenes, especialmente en los últimos años. En España hay mucho estímulo por el cine, definitivamente goza de buena salud.
P: ¿A qué se debe que el público está respondiendo muy bien a Pantaleón?
La clave es que estamos ante una comedia que la audiencia se cree porque hay un drama detrás. Es una tragicomedia donde la gente está entre reír o conmoverse y eso gusta. En esa mezcla está el éxito de la película.
P: ¿Cuál fue el mayor obstáculo?
¡Rodar en la selva amazónica! Los ambientes, con un calor muy grande, tenían que repetirse muchas veces, también los mosquitos y los traslados lo hacían difícil. Amén de la mecánica del ir y venir de la gente de Lima a la selva. Se perdía mucho tiempo.
P: ¿Futuras realizaciones?
En abril comenzaré una película que se titula Tinta roja, también una novela, esta vez chilena basada en la obra de Alberto Fuguet. Es un chico joven que quiere ser escritor y que entra en un periódico rojo a trabajar como periodista. Después de Pantaleón necesitaba hacer una historia más personal y pequeña.
P: ¿Crees que Pantaleón va a superar el éxito que cosechaste con La ciudad de los perros?
Sí, porque coincide con una etapa en que mi carrera está más consolidada y es mucho más fácil colocar películas en otros países. Y también, al ser una comedia, tiene más movimiento de mercado, es más fácil de asimilar por el público. Es una obra que funcionó bien en Perú y está teniendo bastante éxito en los festivales como el de Berlín y ahora el de Miami.
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