Halloween
Reglamento del concurso Horror en Halloween

C O N C U R S O S

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La ganadora del concurso es Kim Cepeda Oquendo de Puerto Rico que envió el siguiente texto para terminar la historia.

Melinda se apartó de la puerta, sintiendo que el pomo de la puerta estaba por ceder, hasta que la puerta se abrió con fuerza... pero, nadie estaba destras de ella. Horrorizada Melinda, volvió a cerrar la puerta, escuchaba ecos, voces, risas.

Luego otro silencio, la puerta daba zumbidos... Melinda no podía aguantar más, decidió escaparse por la ventana de cristal, bajó por las pequeñas escaleras de escape. Corrió, corrió hasta llegar a la estación de policía. Escandalizada, no articulaba bien las palabras, pero, como ya había ido antes a la estación quejándose por las llamadas, ya los agentes sabían de que podría tratarse la situación, así que no le hicieron mucho caso, el agente Smith la atendió sin darle importancia al caso "Señora Howard, acompáñeme, yo la llevaré a su casa" "No! No! No!" gritaba Melinda, agitando las manos. "Yo no puedo ir, cosas horribles, por favor ayúdeme, Nooooo!" y se desplomó en el piso en llantos. El agente Smith creyó que estaba loca y la metió en el cuarto de los testigos, en espera de una "mejor ayuda", así que llamó a cualquier psiquiatra público que estuviera cerca.

Al llegar el Psiquiatra, Doctor Marshall, se identificó con Melinda. " ¿Ustedes creen que estoy loca? Pues, yo no necesito este tipo de ayuda. Escucho voces, llaman a mi casa, abren la puerta, la tumban, me llaman, son cosas reales, no las invento. Usted no me podrá ayudar, Doctor... como se llame, esto no es mental " "Comprendo, Señora Howard, o ¿le puedo decir Melinda?" "Sigo siendo la Señora Howard" declaró Melinda, más tranquila y segura de sí misma. Casi ni lo podía creer.

Como no era nada grave, en la estación de policía la dejaron ir, claro, un agente la acompañó hasta su casa y revisó todo sin encontrar nada.

Melinda comprendió que los agentes de la policía no la podían ayudar, ya que habían "resuelto" el caso con un episodio de abandono conyugal.

Melinda tenía que hacer algo al respecto, sabía que su esposo no la abandonaría y se llevaría a los niños, ellos tenían muy buena comunicación y se adoraban.

Esa noche pudo dormir tranquilamente, hasta que de madrugada... "Mamá ayúdanos, encuéntranos, por favor" voces, otra vez, esta vez era la voz del pequeño Edwin. Melinda trató de superar su miedo y llegó a la cocina, pero no vió ni escuchó nada.

Melinda subió a su recamara nuevamente, ahí encontró alguien acostado en su cama, se asustó mucho, pero fue valiente y fue a mirar quien estaba acostado en su cama, cuando quitó las sábanas era su esposo... que se levantó y le tomó la mano "Mel, Mel, ¿por qué has llorado por nosotros tanto tiempo?, nos haces daño, no llores, estamos bien"

Melinda sintió que la bajaban de algún lugar y la depositaban en la cama, y despertó. Ya era de día, muy tarde ya. Melinda se preparó algo de comer, y salió a la calle.

Encontró un lugar que decía "Psíkicos" y entró. Ahí encontró a una mujer joven, parecía gitana, todo el lugar olía a esencias herváticas. "Yo sé a que has venido" Le mencionó la joven. "Pero yo no te puedo ayudar en eso"

"Pero ¿Cómo sabes a lo que vengo?" preguntó Melinda " Yo leo tu aura cuando entrastes, eres una mujer muy buena, pero yo no doy malas noticias, y las que te daría son muy malas. Pero, sabrás la verdad de todo, yo te guiaré. Estas evolucionando, eres una especie de Medium y tienes que ir a paso lento para poder crecer como Medium. Ven, acércate."

Melinda se acercó y se sentó frente a la joven.

"Sé que estas teniendo visiones y escuchas voces, pero no las estás entendiendo completamente, tienes que escuchar y dejarte llevar cuando te busquen " a dar un paseo", sentirás que tu cuerpo se eleva, que viajas, pero crees estar dormida. Déjate llevar, Melinda."

Sorprendida por todo eso, Melinda se fue hacia su casa nuevamente. Y de repente sintió un sueño pesado. Cuando creyó haberse dormido, sintió como su alma se elevaba, podía ver su cuerpo dormido en su cama, de repente alguien la haló de un brazo... "Mamá, que bueno que estás aquí conmigo" le dijo una vocesita, y al voltearse era el pequeño Edwin. Melinda lo abrazó fuertemente para que no se le escapara de las manos "mamá, uy! que fuerte fue eso. jajajaja!" rió el niño. "¿En dónde está tu Daisy?¿En dónde esta papá?"

"Pronto los veras mamá, pronto" dijo el niño. Le soltó la mano a su mamá y ésta despertó, feliz por haberse comunicado con su hijo.

Al otro día Melinda volvió a visitar a la Psíquica, para contarle, entonces la joven le comentó, apretando fuertemente sus manos, como signo de dolor y le dijo "Melinda, no puedo mentirte, pero lo que está pasando, es grave, tienes que entender que tu hijo ya está muerto, si es que te estas comunicando con él y puede ser que tu esposo e hija también lo estén. Tienes que ser fuerte, Melinda."

Entonces, Melinda comprendió que lo que había visto era el espíritu de su hijo. No soportó y empezó a llorar desconsoladamente. "No! no llores así, que le haces daño a tu familia" Entonces, la joven le explicó a Melinda, que si lloraba, les hacia un daño profundo, porque ellos ya estaban en la preparación para servirles al señor en el cielo, ellos estaban bien, pero, si lloraba y anhelaba que estuvieran con ella, interrumpía su preparación y a ellos luego les daría melancolía con volver a la tierra donde su alma vagaría. "Tienes que ser fuerte, Melinda, controlarte, seguir con estas "visitas espirituales" y saber qué le pasó a tu familia.

Melinda llegó a su casa, y contuvo las ganas de llorar, recordando lo que le había dicho la joven psíquica. Se sentó en una silla, y rápidamente cayó en un sueño profundo y se elevó su alma, llevándola a un lugar hermoso, un campo, con muchas flores. Ahí a lo lejos vió a Daisy, corriendo y jugando con mariposas. Cuando Daisy vió a su mamá corrió hacia ella, gritando "Mamá! Por fin llegastes, te estabamos esperando. Papá viene en un momento". Edwin está detrás del árbol. "Vamos, Mamá, caminemos". Melinda caminó junto a su hijita, y llegaron donde el pequeño Edwin, ya estaba su esposo ahí y lo abrazó, y se dieron un dulce beso.

"Melinda, somos muy felices, nos tratan muy bien. Estamos en la casa de Dios. Nos preparan para servirle a Dios, estudiamos cosas que en la vida terrenal no comprendemos. Ayudamos también cuando vienen nuevas vidas, les mostramos lo que nos enseñaron. Todo es muy alegre aquí."

"Cuéntame, mi amor, ¿qué les sucedió?" "Mi vida, el día que salí con los niños, cruzabamos la calle, cuando un automóvil nos arrolló, nos llevaron a un lugar, parecido a un hospital, cuando ví a los Gardners, no entendía, ellos querían a nuestros niños, para quedarse con ellos, Melinda, yo los perdoné, ellos nos asesinaron, pero ahora somos felices . Al principio estaba tan arrepentido y diciendo que era mi culpa, pero ellos nos enseñaron que no teníamos culpa. Melinda, debes perdonarlos. Ellos recibirán un castigo justo cuando les toque su hora."

Melinda despertó, y supo la verdad, ya estaba satisfecha por haberse comunicado con su familia espiritualmente. Melinda dió los detalles a las autoridades. Buscaron los cuepos de su familia y les dieron Santa Sepultura.

Melinda estudió un poco más la religión Espiritista, para poder comprender algunas cosas. Siguió comunicándose con su familia, por medio de encuentros espirituales.

Los esposos Gardner fueron encarcelados, por intento de asesinato y secuestro de más de 12 niños, incluyendo los que habían pasado por sus hijos, los cuales habían sido raptados por ellos cuando estos apenas habían nacido.

Fin