Director: Wes Craven
El director Wes Craven maneja en forma magistral la combinación
de humor y terror en este thriller, que es una parodia de los
tradicionales filmes sangrientos. La acertada elección del elenco
es un aporte al humor, con Linda Blair, Henry Winkler ("Eeyyyyyyyyyyyy!")
y Drew Barrymore, quienes hacen breves pero memorables intervenciones.
La secuencia inicial produce verdadero susto, una aterrada Barrymore se ve obligada a contestar preguntas de trivia de cine por teléfono con un desconocido (que no es precisamente ET llamando a casa) bajo la amenaza de ser asesinada si responde en forma incorrecta. Con toda razón tenía temor, pasó a ser el aperitivo de un maníaco con un insaciable apetito por matar. Sidney Prescott (Neve Campbell), un adolescente complicado con muchos amigos desafortunados se convierte en el plato de fondo predilecto del asesino por lo que tiene que pasar el resto de la película a un paso del cuchillo. La cuenta de cadáveres y la tensión suben a medida que el guión de Kevin Williamson explota con habilidad los clichés de película de terror para provocar que la audiencia ría y grite.