Este thriller de los años sesenta es sin duda alguna una
de las mejores películas de terror de todos los tiempos. Una de las
escenas más sorprendentes de la cinematografía es la famosa ducha,
infaltable en conversaciones sobre momentos de terror en el cine.
Hitchcock, el maestro del suspenso, permitió en este filme que la
cámara jugara un rol principal en la película.
Marion Crane, una oficinista de Phoenix, está harta de la forma
en que la vida la ha tratado. Ella solamente puede ver a su amante
Sam a la hora de la cena y no se pueden casar porque él tiene que
entregar la mayoría de su dinero a su ex mujer para la pensión alimenticia.
Un día viernes el jefe de Marion le confía $40.000 dólares para que
deposite en el banco, ella ve la oportunidad de su vida y sale de
la ciudad hacia la tienda que Sam tiene en California para comenzar
una nueva vida.
En medio de una tormenta y cansada después de un largo viaje en auto,
Marion se sale de la autopista para una pausa en el Bates Motel. El
lugar es administrado por un hombre joven y sigiloso llamado Norman,
quien parece estar dominado por su madre. Cuando Marion llega al motel
comienza la diversión.