La presencia del público en las salas de cine siguió aumentando en el mundo. Sin embargo a la industria le fue más difícil que antes obtener beneficios, ya que la realización de muchas películas costaba más de 100 millones de dólares. El alza de los costos en muchos sectores condujo a un exceso de gastos para la industria del cine.
Los aparatos de video estaban en casi todos los hogares de Estados Unidos. Sin embargo, a comienzos de la década entran con fuerza al mercado los primeros videodiscos digitales (DVD) y el VCR pasa de moda.
Orion Pictures distribuyó dos películas de éxito galardonadas con premios de la Academia antes de declararse en bancarrota: Danza con lobos (Dances with Wolves, 1990) de Kevin Costner y El Silencio de los Inocentes (The Silence of the Lambs, 1991) de Jonathan Demme.