

Primero fue una máquina de manivela que al darle cuerda reproducía unas imágenes en movimiento. No tenían historia, diálogos ni sonido. Sin embargo, la gente se maravillaba al ver escenas de perros callejeros o mujeres bailando can-can con las faldas que subían, bajaban y descubrían las piernas.
En esa época, por los años de 1880, la gente se deslumbraba sólo con eso. No imaginaban que después los años traerían consigo el sonido, el color, la música, los diálogos, la animación y una variedad de efectos especiales que todavía no alcanzan el límite.
Cada época estuvo marcada por un nuevo adelanto tecnológico y aunque en los primeros años no se contó con las facilidades de ahora, no se puede negar que la calidad de los diálogos, la fotografía, la música y la actuación son todavía una guía a seguir para las nuevas generaciones que se pierden tratando de llamar la atención del público a cualquier precio.
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Mónica Godoy L.
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