Iconos Deportivos del Siglo XX


Abebe Bikila

Alain Prost

Babe Ruth

Bjorn Borg

Cy Young

Diego Armando Maradona

Eddy Merckx

Franz Beckenbauer

Janet Evans

Jesse Owens

Jim Thorpe

Joe DiMaggio

Joe Montana

Juan Manuel Fangio

Julio César Chávez

Julius Erving

Klaus Dibiasi

Manolete

Mark Spitz

Martina Navratilova

Miguel Indurain

Muhammad Alí

Nadia Comaneci

Niki Lauda

Pelé

Sergei Bubka

Steffi Graf


Teófilo Stevenson

Wayne Gretzky

Wilt Chamberlain

Premios
22 los títulos de individuales en torneos Grand Slam, la segunda mejor de todos los tiempos.

10 fueron los años que cerró como número uno del mundo, el mayor tiempo de una tenista.

66 los partidos que ganó consecutivamente durante la temporada 1989-90, la segunda mejor de todos los tiempos.

86-2 la marca con la que terminó 1989, la segunda mejor marca en la historia del tenis.

107 los títulos individuales, tercera de todos los tiempos.

186 semanas consecutivas como la primera raqueta mundial, para establecer un récord

902 las victorias en su carrera, la tercera mejor marca de todos los tiempos

21, 839,777 dólares en premios ganados en torneos, que la convirtieron en líder de la WTA

80 millones de dólares los que se supone ganó globalmente en toda su carrera

Hitos
- Nunca tuvo un rango menor al segundo en el ranking mundial, entre marzo de 1987 y junio de 1997, la primera en ese renglón.

- Única jugadora en ganar cada uno de los torneos del Grand Slam al menos en cuatro ocasiones.

- Una de dos jugadoras en ganar tres títulos de singles de Grand Slam en cinco temporadas individuales.

- Hizo su debut en el circuito el 25 de octubre de 1982, la segunda más joven, a los 13 años y 4 meses de edad, en quedar clasificada en la tabla mundial.

- Se retiró siendo tercera del ranking mundial, rango que ninguna jugadora había tenido a su retiro del deporte.

- Jugadora que más dinero ganó en la historia del tenis, sólo superada por Boris Becker y Pete Sampras

- En la temporada 1989-90, Steffi Graf ganó 66 partidos consecutivos, la segunda mejor marca de todos los tiempos.


Tenis: Steffi Graf

Steffi GrafCuando el mundo pensaba que todo estaba escrito en el tenis mundial y nadie iba a ser capaz de superar las hazañas de Martina Navratilova y la presencia de Chris Evert, apareció en las canchas la figura de una rubia alemana.

Con su temperamento, su garra para jugar los puntos y un revés con slice al que los expertos le auguraban poco tiempo de vida, Steffi Graf logró enfrentar tres generaciones del tenis, saliendo airosa.

Primero eclipsó a las míticas Navratilova y Evert en la década de los 80, después luchó para mantener la supremacía con Mónica Seles y la española Arantxa Sánchez al comienzo de los noventa. Posteriormente se enfrentó abiertamente a la vanguardia de las adolescentes que arribaron hace varios años con la suiza Martina Hingis y compañía.

Golpeó la pelota más fuerte que nadie con ambos pies levantados de la superficie de la pista, su servicio era sólido y voleaba sobre la red como la mejor, no era espectacular ni agresiva con el revés aunque sí consistente, pero en lo que siempre superó a sus rivales fue en el apartado de que era una auténtica atleta.

Ni los problemas de salud, alergias, sinusitis, lesiones de todo tipo en los pies, muñeca, rodilla y la lesión crónica que le afectó la espalda, le impidieron ser la jugadora más completa en un campo de tenis. Ahora la gran interrogante que quedará para siempre será de saber lo que hubiese logrado Graf dentro del tenis mundial sin los problemas de salud ni las lesiones.

Navratilova, una de sus víctimas, admitió que la única jugadora que dominaba todas las superficies (arcilla, dura, pasto y sintética) era Graf y que su velocidad era insuperable. "Estoy convencida que si Graf no hubiese sido tenista tenía todas las características para haber sido campeona del mundo en la prueba de los 400 metros", declaró Navratilova. "Siempre imponía el ritmo de los partidos y lo único que no tenía sólido era su revés, por eso los cortaba a media cancha o sobre la red".

Graf también fue la maestra de no expresar ni exteriorizar sus emociones, aun cuando vivió la difícil etapa de los problemas personales y familiares con su padre Peter encarcelado en Alemania por evasión de impuestos; era una máquina de hacer tenis dentro del campo..

Su relación con la prensa siempre fue distante y sin ningún tipo de concesión personal, pero cuando se soltaba su pelo rubio y lo dejaba caer sobre sus hombros para luego ofrecer alguna sonrisa, de inmediato llenaba de clase y distinción el ambiente. .

Su mundo interior, como su tenis, no tenía nada que ver con el del resto de las profesionales y por eso en Estados Unidos, donde todo lo anterior es fundamental para ser querido, Graf no será recordada como una campeona carismática, pero sí como la mejor de toda una era y entre las más grandes de todos los tiempos.

Sus inicios
Palitos salados y helados de frambuesa fueron sus primeros premios al esfuerzo en una cancha de tenis. Tres años tenía Stefanie María Graf, nacida el 14 de junio de 1969 en Bruhl, cuando su padre le puso una pesada raqueta de madera en su pequeña mano. Apenas podía sostenerla, pero el virus del tenis la infectó enseguida, y desde ese momento todo comenzó a cambiar en el deporte blanco.

El padre, Peter Graf, reconoció inmediatamente el talento fuera de lo común de su hija, y lo explotó en forma metódica. Montada sobre una gran dosis de orgullo, Graf luchó hasta llegar a la cumbre del tenis.

Tras sus comienzos contra la pared del salón de su casa, llegó su primera victoria en un torneo juvenil en Munich. Su primer entrenador, Boris Breskvar, considerado el descubridor de Boris Becker, opinó que Steffi era una dotada tenística como hay una o dos en un siglo.

Con 12 años fue la primera alemana en ganar el Orange Bowl. Su primera victoria de torneo profesional llegó en 1986, y la centésima el 6 de julio de 1996, con su séptimo triunfo en el césped de Wimbledon.

Sus éxitos
La carrera de Steffi tuvo su primer punto culminante en 1985 cuando alcanzó la Semifinal del Abierto de Estados Unidos y se convirtió, con apenas 16 años y sin haber ganado su primer torneo, en la número 3 del mundo detrás de Evert y Navratilova.

Al año siguiente vinieron sus primeros títulos al derrotar a Christ Evert en la Final de Hilton Head y azotar a Navratilova en la Final del Abierto de Alemania en apenas 64 minutos. Ese mismo año fue elegida por primera vez Deportista del Año en Alemania, y al año siguiente, tras ganar por primera vez Roland Garros, alcanzó la cabeza del escalafón mundial.

La coronación de su carrera llegó en 1988 cuando ganó por primera vez Wimbledon, repitió título en Roland Garros y consiguió las coronas del Abierto de Australia y del Abierto de Estados Unidos, con lo que alcanzó el así llamado Grand Slam. Esa campaña de 1988 fue además completada con la conquista de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Seúl. Un año después, la española Arantxa Sánchez impidió, con su sorprendente triunfo en la Final de Roland Garros, que la alemana repitiera el Grand Slam.

Mientras la década de 1980 había sido la del ascenso vertiginoso, la de 1990 fue la de los altibajos tanto deportivos como personales de Steffi. Los problemas de su padre Peter, quien en 1997 fue condenado a una pena de cárcel por evasión de impuestos, y una serie de lesiones ensombrecieron su carrera, mientras que nuevas promesas del tenis como Seles, Hingis y Jennifer Capriati amenazaban con despojarla de las primeras posiciones del tenis mundial.

En 1999 las lesiones obligaron a Steffi a renunciar a última hora a participar en siete torneos, para los que estaba inscrita, pero sorprendentemente logró lo que ya nadie esperaba de ella al ganar una vez más Roland Garros, al derrotar en la Final a Hingis.

El Norte