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DESEMPLEO
Según cifras del Departamento Nacional de Estadística, DANE, en el país existe una población de 11.4 millones de personas en edad de trabajar, y una económicamente activa de 7.3 millones. De todos ellos, 1.464.958 está sin empleo, es decir el 20.2 por ciento, la cifra más alta de las dos últimas décadas.
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| Mientras el desempleo en Colombia está alrededor del 20%, los colectores de hoja de coca pueden juntar unos $15-20 dólares al día. Puerto Asis, al sur de Colombia, en el centro de la zona cocalera. 19 de julio, 2000. (AP/Ricardo Mazalan) |
La crisis económica generada en 1997-1998 por la incertidumbre política del gobierno del presidente Ernesto Samper, cuando fue acusado de recibir $6 millones de dólares de parte del Cartel de Cali , las altas tasas de interés, la fuga de capital procedente del narcotráfico y el remezón en el sistema financiero fueron los detonantes de una de las causas más recesivas en la historia de un país.
En 1999, las 300 empresas más grandes de Colombia redujeron en un 3.8 por ciento el total de los puestos generados. En otras palabras suprimieron 18.300 empleos, situación que contribuyó a elevar los índices de desocupación.
Ante esta situación, muchos de quienes perdieron trabajo hacen parte ahora del sub-empleo, el paso anterior a la pobreza y que significa que esas personas buscan su sustento por cuenta propia.
Según el director de Fedesarrollo, Juan José Echavarría, el desempleo aumentó de manera estruendosa el número de pobres, situación que generó un retroceso de una década en términos sociales.
En los noventa la calidad de vida en Colombia se estancó según afirmó el DANE, debido al desempleo y la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación. En 1997 había 19.9 millones de pobres, mientras que hoy la cifra se ha incrementado en 14.2 por ciento, es decir, 22.7 millones.
Un informe entregado hace dos meses por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, en el continente americano existen 250 millones de pobres, y concluyen que las principales causas de esta situación son el desequilibrio de las naciones y el desempleo. El primero se refiere a las bajas tasas de crecimiento del continente, que en Colombia registró cero durante 1999; mientras que en el desempleo, es el país con el mayor índice de desocupados en Latinoamérica.
Así, Colombia participa con el 11 por ciento de la pobreza del continente, entendiéndose esta última como el hecho de que una persona reciba igual o menos de $110 mil pesos mensuales ($50 dólares) para la manutención suya y de su familia.
La Fundación para la Educación Superior y el Desarrollo, Fedesarrollo, señaló en la segunda etapa de la Encuesta Social que alrededor del 60 por ciento de los colombianos no tiene acceso a servicios de salud ni se encuentra afiliada a ningún fondo de pensiones. Al estar sin empleo, las personas pierden la posibilidad de seguir afiliadas a una Empresa Promotora de Salud, o EPS, a menos que lo hagan por su cuenta.
Dicha situación les impide tener derecho a los servicios básicos médicos y de urgencia. Mientras tanto, los que sí están empleados han debido renunciar a sus ahorros y cambiar sus hábitos de vida, todo con el fin de cumplir con sus obligaciones y deudas. Unos recurrieron a sus cesantías: Durante 1999 ingresaron a los fondos un billón 62 mil millones de pesos de las cesantías de los trabajadores, de los cuales fueron retirados un billón 40 mil millones de pesos, más que ningún año en la historia. Además, la crisis económica se vio reflejada en el descenso de afiliados a dichos fondos. A principios del año pasado existían 2.450.000 personas, y al final se registraron 2.103.000. Otros acudieron a los ahorros o a la venta de una parte de su patrimonio (vivienda, vehículos, muebles, electrodomésticos) para sostenerse.
De igual forma, los colombianos han cambiado sus rutinas por la difícil situación económica: ya no compran bienes no esenciales, y mas bien buscan productos más baratos. El vestuario, las vacaciones largas y la recreación fueron los rubros más afectados por la reducción de consumo, al punto que la mayoría de los colombianos los consideran como un lujo.
Los menos afectados, es decir, los empleados por fábricas e industrias, han debido trabajar más horas para mantener su puesto y la productividad de sus empresas. De esta forma, el desempleo ha afectado a la mayoría de los colombianos de alguna manera, y lo más preocupante es que no existe una solución a corto plazo. Según Fedesarrollo, para que desciendan los índices de desocupación es necesario que la economía crezca a tasas superiores al cinco por ciento. El gobierno nacional ya declaró que las perspectivas económicas sólo dan hasta cuatro puntos, máximo.
Otra alternativa es la reactivación de la construcción: hasta el momento, el número de transacciones mensuales en las oficinas de Registro de Instrumentos Públicos en las siete principales ciudades del país muestran incrementos del seis por ciento promedio cada 30 días. De continuar la progresión, el sector recuperaría unos 350 mil empleos pero eso ocurriría en año y medio, es decir, en el 2003.
Terra / Mónica Godoy, enviada especial
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