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Guerrilleros de las Farc examinan un botín después de matar a seis paramilitares en las afueras de Buga, a unas 160 millas al sudoeste de Bogotá. 24 de agosto, 1999. (AP/Oswaldo Paez)
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En recientes declaraciones a la prensa, el candidato y más firme aspirante a
la presidencia de los Estados Unidos, George W. Bush, dijo que le preocupaba
Colombia y por eso apoyaba el Plan Colombia, la ayuda económica y militar
por $1.300 millones de dólares.
Pero desde ese entonces, la amenaza de que
ese apoyo convierta a Colombia en otro Vietnam no ha sido idea de unos pocos. El
mismo Bush afirmó que Estados Unidos sí debía ser muy cuidadoso de no enviar
demasiadas tropas y de no involucrarse en combates...."Yo apoyo el
entrenamiento y la ayuda, pero no quiero a nuestras tropas peleando en
Colombia" , dijo.
El temor de Vietnam es un hecho latente y vigente, pues sólo basta recordar
los aciagos momentos que vivieron las tropas estadounidenses en un clima
difícil, en un territorio inhóspito y desconocido como el oriental. En
Colombia ocurre lo mismo: tres cordilleras, ríos caudalosos, climas de toda
variedad y extremo, plagas y todo un conjunto de factores que tendrían que
vencer las tropas estadounidenses en caso de una potencial intervención directa en
el territorio nacional.
Mientras tanto, los guerrilleros, insurgentes, malhechores o subversivos,
como quiera que se les denomine, ya acumulan más de 40 años de vivir bajo
las hostilidades de la naturaleza. Apenas por ese único tema, el temor de
Bush es justificado.
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