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Crónicas desde Colombia
(por Mónica Godoy, enviada especial)
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PROCESO DE PAZ


Los esfuerzos del presidente Andrés Pastrana por lograr la paz con la guerrilla han pasado por múltiples dificultades. Su popularidad ha disminuido y sólo le queda la mitad de su periodo para alcanzar acuerdos. (AP/Ariana Cubillos)
En 1998, cuando el Presidente Andrés Pastrana asumió el poder, se comprometió a poner fin a la violencia que afecta a Colombia. Sin embargo, los esfuerzos por lograr una paz negociada con la guerrilla y con los grupos paramilitares han tropezado con múltiples obstáculos y sufrido numerosas suspensiones. Las disputas entre las partes han derivado en numerosos aplazos de las conversaciones y, en algunas ocasiones, los encuentros han sido suspendidos por meses.

Muchos factores están en juego y la popularidad del mandatario ha sufrido una seria erosión. De otro lado, aunque las fuerzas armadas teóricamente cuentan con cien mil efectivos, lo cierto es que solamente una tercera parte, está en condiciones de combatir.

En contraste, los grupos insurgentes están cada vez mejor armados. El principal grupo rebelde, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, las FARC, han asediado al ejército regular durante más de 40 años. Para financiar sus operaciones militares han recurrido al secuestro y la extorsión.

El Ejército de Liberación Nacional, ELN, el otro grupo guerrillero es otro de los actores del drama. Ha protagonizado varias ofensivas y participado en incontables secuestros, asesinatos y ataques contra la infraestructura energética.

Igualmente peligrosos son los grupos paramilitares, que tienen una larga historia de vínculos con elementos de las fuerzas armadas colombianas y que no se han podido librar de las sospechas de estar involucrados en el narcotráfico. En un principio, los paramilitares estaban protegidos por la ley. Eran agentes de seguridad contratados por hacendados y propietarios de fincas temerosos de las incursiones guerrilleras. Los paramilitares perdieron su estatus legal hace más de una década al incurrir en atrocidades repudiadas por el gobierno y la sociedad.

Ambos grupos guerrilleros han entablado conversaciones con representantes del gobierno. No así los paramilitares que han dejado claro que esperarán el desenlace de las negociaciones antes de decidir qué curso seguir.

En la víspera de su viaje a Colombia, previsto para el 30 de Agosto, el Presidente de Estados Unidos, Bill Clinton, ha reiterado que su intención es expresar su público respaldo a su colega Andrés Pastrana y apoyar el Plan Colombia. Washington aportará 1 mil 300 millones de dólares para entrenar y equipar a las fuerzas armadas colombianas en su lucha contra el narcotráfico. El plan contempla, también, la promoción del desarrollo económico, la reforma judicial y la capacitación de los organismos de seguridad en el tema del respeto a los Derechos Humanos.

Los dos principales grupos guerrilleros así como los paramilitares, por su parte, han manifestado su rechazo al ¨Plan Colombia¨ y advertido que la ingerencia estadounidense únicamente desatará una incontenible espiral de violencia que hará naufragar cualquier intento por alcanzar una solución pacífica.