| EN BUSCA DE LA SEDUCCION |
 |
 |
El corset ha sido el símbolo de seducción por excelencia. Era la
prenda íntima que se escondía debajo de los pesados vestidos para
resaltar el busto y acentuar la cintura de avispa que exigía la época.
El origen de esta prenda se remonta al Siglo II A.C, cuando antiguas civilizaciones,
en especial los primitivos habitantes de la isla de Creta, usaron el corset como
medio para destacar la figura perfecta.
En sus inicios, el corset era elaborado a la medida del cuerpo por corseteras
especializadas quienes, con una tela resistente, varas rígidas que se
adherían al torso y cordones que se cruzaban entre si, apretaban la cintura
hasta donde fuera humanamente posible hasta conseguir los gloriosos 50 centímetros
de diámetro. En el intento algunas se desmayaban y otras simplemente quedaban
sin respiración.
Con el corset, llegó la liga graduable, popularizada en el mundo entero
por las bailarinas de can-can, y más tarde se inició la era del
brassiére, inventado a finales del siglo XIX por la francesa Hermine Cadolle.
El primer modelo de brassiere que se conoció se formaba a través
de dos pañuelos blancos y un trozo de cinta rosa que sujetaba en el medio.
En Estados Unidos, la primera persona que registró la marca de un brassiere
moderno fue Mary Phelps Jacob en 1913. Este era un modelo liviano, suave y que
separaba el busto naturalmente.
Las primeras modelos de ropa interior aparecieron en 1938 en una alternativa
de publicidad considerada demasiado osada para la época.
Terra/Mónica Godoy L. |