| EL OTOÑO EN TUXEDO |
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El esmoquin -cuyo nombre original es tuxedo- es un verdadero invento americano
que ya tiene más de cien años. Nació de la mano de un acaudalado
residente de Nueva York que quería demostrarles a los hombres de su círculo
social que la ropa elegante también podía ser cómoda, moderna
y superar al estilo pingüino que la alta sociedad estaba acostumbrada.
Este hombre fue Pierre Lorillard IV, miembro de una familia de magnates del tabaco,
quien frecuentaba reuniones sociales y su mayor obsesión era poder vestir
de una forma elegante, sin tener que sufrir incomodidades por el sólo hecho
de estar a la altura de los hombres de su clase.
Pierre era dueño de una tierra en Tuxedo Park, un pequeño pueblo
ubicado a unos 60 kilómetros de Manhattan, y en el otoño de 1886,
decidió finalmente crear una vestimenta menos formal que los trajes que
se veían en ese entonces pero que mantuviera la elegancia.
Así fue como puso manos a la obra y diseñó sacos de color
negro y con la forma de las chaquetas que usaban para cazar zorros. Sus diseños
dejaban atrás el frac o la llamada "cola de pingüinos" que
caracterizaban a los trajes de la época.
Después de trazar su idea en un papel, un sastre puso vida a sus diseños.
Cuando finalmente llegó la noche del estreno, Pierre decidió dar
marcha atrás con su plan. Sin embargo, Griswold, uno de sus hijos y muchos
de sus amigos resolvieron usarlos. A partir de entonces esta vestimenta fue adoptada
por los jóvenes, que le agregaron el chaleco en honor a los que usaban
para cabalgar.
Actualmente, el tuxedo es una prenda básica del hombre moderno que recurre
a él casi en forma obligada para asistir a una boda, fiesta o reunión
social importante.
Otro hubiera sido el destino de esta tradicional prenda si aquella noche del
estreno el hijo del creador del tuxedo hubiera -al igual que su padre- resuelto
dejarlo colgado en el armario.
Terra/ Luciana Lamberto |