| UNOS CENTIMETROS DE MENOS... |
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Eran los años sesentas y Londres se convertía en el lugar donde
el mundo centraba toda su atención. Una diseñadora, Mary Quant,
fue la persona que redujo el largo de las faldas, antes enormes y amplias, por
unas que llegaban centímetros antes de las rodillas y dejaban ver por primera
vez las piernas.
Por esos años el Rock estaba en su apogeo y la cantante Twiggy, una mujer
lánguida y suave, era el estereotipo de belleza ideal. Ella fue una de
las primeras en usar la "mini" y la que después provocaría
una avalancha de críticas que alegaban que esa moda iba en contra de la
moral.
El Vaticano fue una de las primeras instituciones en declararse en contra de
la falda corta y se recuerda que en los colegios ingleses se incorporó
una cláusula de expulsión en la que se advertía que una
joven tendría que ser retirada de la escuela si insistía en usar
la mini falda.
La controversia, sin embargo, no fue sólo inglesa. En Brasil un hombre
de 63 años fue sentenciado a 3 días de prisión por morder
a una mujer en minifalda cuando ambos estaban en un bus público. En el
juicio los abogados del hombre afirmaron que la culpable era la joven por "provocar"
a los demás usando faldas indecorosas.
Pese a la polémica, "la mini" superó los obstáculos
y la mujer la continuó usando. Mary Quant recibió la Orden de la
Corona Inglesa por su aporte a la moda y poco a poco los diseñadores franceses
la adoptaron a sus nuevos diseños.
En 1966 Jackie Kennedy apareció en minifalda y con ello el símbolo
de la mujer americana daba paso a la avalancha de mujeres que, aglomeradas en
los almacenes, escogían la "mini" que se ajustara a sus medidas.
Hoy por hoy, treinta y seis años después, la "mini" de
Mary Quant perdura en el tiempo como una moda que aún no termina de escribir
su historia.
Terra/Mónica Godoy L.
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