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TALENTO HISPANO
Fernando Álvarez es la persona que está en frente de Abaco, una empresa consultora de servicios móbiles y de diseño de software para el selecto grupo "Fortune 500". El año pasado, los ingresos de esta compañía sobrepasaron los 20 millones de dólares y se proyecta que superen los 125 millones de dólares para el 2005.
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¿Usted se siente norteamericano o puertorriqueño?
Puertorriqueño. Aunque...esa es una pregunta difícil de hacer a un puertorriqueño que viaja y disfruta de los beneficios de la ciudadanía americana. Voy a decirlo de esta manera: Toda mi familia es cubana. Yo nací en Cuba en 1962, pero no viví allá ni siquiera un mes. Mis padres salieron de Cuba justo después de la Revolución y yo soy la primera generación que vive fuera de Cuba. En Puerto Rico yo he vivido casi toda mi vida. Allá crecí y allá he vivido con mi familia. Entonces, si me preguntas, ¿Qué me considero en este momento? Yo te diría que me siento un ciudadano americano que tiene el beneficio de disfrutar de la herencia de una familia cubana que creció en un ambiente puertorriqueño.
¿En este momento usted vive en Estados Unidos?
Sí, desde los últimos cinco años. Sin embargo, yo regreso a Puerto Rico cada dos semanas. Nosotros tenemos una oficina en San Juan, donde fundé la compañía, y allá voy constantemente a trabajar.
¿Qué es lo que más extraña de Puerto Rico cuando está acá?
Yo diría que la idiosincrasia. La interacción, la calidad de vida, la cultura, todo aquello que forma parte de lo que eres. Mi vida aquí en Estados Unidos la veo como una simple transacción de negocios. Existe una separación emocional entre los negocios y esa parte social y personal de tu vida. En ese sentido, no importa en qué parte del mundo yo me encuentre, nunca voy a poder borrar de mi vida el lugar donde crecí, viví y me forjé como persona.
¿Tiene familia?
Si, soy casado y tengo dos varones de 4 y 1 año.
¿Usted conserva en su familia costumbres hispanas?
Todas (se ríe). El idioma en mi casa es el español. Y todas las celebraciones, los días festivos, las fiestas religiosas, las tradiciones, todo es definitivamente latino.
¿Y esa cultura latina se ve también reflejada en sus gustos, como en la literatura o el cine latino?
Yo disfruto tanto del uno como del otro, depende de donde esté. Desgraciadamente, por la cantidad de trabajo que tengo, el cine para mí es un lujo. No es que no me guste, lo que pasa es que cuando tengo tiempo libre prefiero dedicárselo a mi familia.
Entonces, ¿Por qué decidió venir a vivir a Estados Unidos?
El mercado. Tenemos un buen producto, una base de clientes Fortune 500 y una capacidad de crecimiento que no es la misma en una isla de 100 por 35. En mi caso, el mercado de Software, es el mercado con más posibilidades para crecer y yo debía estar acá. Esa fue una de las motivaciones principales, el deseo de superación para penetrar en un mercado muy competido. No es lo mismo tener como meta ser una compañía mediana de software en América Latina que en Estados Unidos.
¿Por qué conserva una oficina en San Juan?
Hay varios factores. Uno, la familia. Dos, esa cercanía cultural de la que hablamos. Y tres, gran parte del talento que tenemos dentro de la corporación está en San Juan.
¿Cree que ha alcanzado el éxito?
No sabría decirte. En estos casos, si uno dice que sí, pierdes la esperanza de seguir buscando algo más. Los hechos juzgarán si lo he tenido o no, pero yo diría que no porque de lo contrario no quiero "tirar la toalla". Siempre habrá algo nuevo para hacer y no quiero perder la esperanza de decir que hay algo mejor que siempre debo estar buscando.
Usted ha creado una multinacional muy exitosa. ¿Cuál será su próxima meta?
En este momento tenemos unos productos nuevos que están saliendo al mercado. En el campo de la tecnología, siempre tenemos nuevos retos porque su duración en el mercado es por un periodo corto. Hay que estar constantemente innovando y poniéndose al día. Ahora, con este cambio vertiginoso en el mercado económico que ha afectado a todo el mundo, uno tiene que hacer ajustes, modificaciones y siempre son retos nuevos. De esta forma, el éxito es proporcional a la capacidad de seguir sobreviviendo en estos vaivenes de la economía. Hay muchos productos para seguir ofreciendo y nuevos retos para seguir desarrollando alternativas.
¿Está en sus planes sacar la empresa a la bolsa?
Esos fueron los planes, pero en estos momentos como está el mercado, esa idea se ha pospuesto indefinidamente. Es un enigma el poder determinar cuándo el mercado va a estar lo suficientemente saludable para poder lanzarnos. Yo creo que nos hace falta un tiempo para poder considerar eso de nuevo.
A pesar de esta sacudida, ¿La proyección de ingresos al 2005 sigue siendo de 125 millones de dólares?
Sí, mi filosofía es tomar un año a la vez. Yo creo que sobrepasar el 2001 es un reto que toda empresa tecnológica quiere dejar atrás. Yo estoy muy esperanzado en el 2002 y ojalá el 2003 siga mejor. Así que debemos tener una proyección que se pueda mantener.
¿Este crecimiento que ha conseguido la compañía lo habría logrado en Puerto Rico?
No, por la situación geográfica. Es cuestión de volumen y área geográfica. Puerto Rico, aunque tiene su tamaño, no tiene las bases de las corporaciones de Estados Unidos para poder lograr lo que hemos logrado. Allá tampoco existe la capacidad de crecimiento para crecer tanto en infraestructura como en capacidad económica.
¿Se siente muy diferente ahora a como era usted hace 10 o 15 años atrás?
En todos los sentidos de la palabra, empezando por la edad, el peso, etc. Uno definitivamente lo que logra con el tiempo es aprender de la experiencia para evitar cometer los mismos errores. Económicamente por ejemplo, el crecimiento ha sido positivo. En términos de satisfacciones personales, tanto en el plano personal como profesional, han sido muchas y muy buenas experiencias. En el plano de la salud, 10 ó 15 años no pasan en balde. Durante los pasados cuatro años mi promedio en millas de vuelo fluctuó entre las 250.000 y 300.000 millas al año. Así que en general, han habido sus sin sabores pero he tenido unas experiencias muy positivas.
Obviamente, el haber logrado atraer a las grandes compañías americanas, a grandes inversionistas norteamericanos y que mi empresa les brindara confianza y credibilidad ha sido uno de mis mayores logros. Además, el corazón y el núcleo del grupo de trabajo sigue siendo latino.
¿Usted alguna vez pensó que iba a crear una compañía como la que ahora es Abaco?
Yo siempre pensé que iba a crear una compañía, nunca visualicé que iba a ser una compañía como Abaco, pero de que iba a crear algo, seguro que lo iba a hacer. Lo que pasa es que a medida que a uno se le van presentando oportunidades en el camino hay que aprovecharlas y darles la forma que uno quiera.
Cuando estaba en High School, por ejemplo, recuerdo que siempre que tuve un receso, unas vacaciones, en navidad, yo siempre trabajé y siempre entendí lo que significaba ganarse un dólar. Durante esos años tuve muchas experiencias, desde trabajar en construcción hasta poder conocer de cerca cómo funcionan ciertas partes de un negocio. Así que, esas cosas que haces y luego dices, eso no lo quiero volver a hacer, te motivan y te generan una curiosidad por saber qué es realmente lo que quieres hacer con tu vida.
¿Algo de qué arrepentirse?
No. Absolutamente nada. Yo no miro para atrás ni para coger impulso.
La población hispana es la primera comunidad en Estados Unidos. ¿Qué piensa usted de la llamada herencia hispana en este país?
Yo creo que los hispanos tenemos una presencia y una importancia enorme en Estados Unidos. El hecho de que seamos la minoría más grande de este país es algo que no se puede obviar. Ahora el reto más importante que tenemos es consolidar el liderazgo para que sea efectivo dentro del ambiente norteamericano. Sin embargo, nuestra comunidad está fragmentada y la única forma de canalizar la energía para que tenga un impacto importante dentro de la población norteamericana es unir a la gente en un solo grupo.
¿Y a usted le gustaría hacer parte de ese liderazgo?
Si la oportunidad lo permite y el tiempo existiera me encantaría, pero ahora mismo la oportunidad no se ha presentado. Yo sí tengo el entusiasmo, el compromiso y el deseo de hacer algo. Por ahora, es cuestión de prioridades.
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