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TALENTO HISPANO
Rosario Marín es la primera
hispana, nacida en un país latinoamericano, en ser
elegida como Tesorera de los Estados Unidos. Su historia es
igual a la de millones de inmigrantes que vienen a este país
en busca de una oportunidad. La diferencia es que en su caso
la lucha se hizo realidad cuando asumió uno de los
cargos de más responsabilidad en la administración
Bush.
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Por: Mónica Godoy L
Desde hace 226 años, desde la creación de la Tesorería de los
Estados Unidos, ninguna persona que hubiese nacido en un país extranjero
había ocupado el cargo de Tesorera. Como mexicana, ¿Cómo ve esta
decisión del Presidente Bush?
Esta es una decisión que me halaga profundamente, me llena de
humildad y al mismo tiempo de orgullo. De la forma en que yo lo
interpreto, esta distinción que me otorga el Presidente Bush es
un reconocimiento a lo que yo represento. Yo represento a una mexicana,
a una inmigrante, a una comunidad que viene a este país sin hablar
inglés y, sin embargo, a través de esfuerzo, trabajo y educación,
logra hacerse el lugar que se merece. Yo lo veo, más que otra cosa,
como una extensión de lo que ya el Presidente había hecho en Texas.
Allá, el tenía personas de origen hispano en su gabinete con mucho
poder de decisión y ahora, desde su nueva posición, está haciendo
lo mismo a nivel nacional.
Este nombramiento es una extensión de la filosofía del Presidente
y me siento agradecida con él y también con el Senado, pues son
ellos los que confirman este tipo de designaciones.
¿Cuáles son sus principales responsabilidades como Tesorera
de EE.UU?
Yo soy la responsable por la producción de todo el dinero de los
Estados Unidos, todos los billetes, las monedas, estampillas, pasaportes,
documentos federales, todo lo que tiene que ser impreso y que tiene
valor para el Gobierno está bajo mi responsabilidad. Además, en
mi oficina debemos asegurarnos de erradicar cualquier problema de
falsificación de dólares en el mundo. Eso es algo muy importante
dentro de mi posición porque la falsificación puede generar consecuencias
drásticas en el valor del dólar. Por esta razón, tenemos un equipo
de personas en todo el mundo trabajando para que esto no ocurra.
Así mismo, soy responsable de todos los bonos de ahorro del Gobierno,
y eso son millones y millones de dólares.
A propósito de su nombramiento, hubo quienes dijeron que existía
una clara preferencia para que ese cargo lo ocupen mujeres porque
son mucho mejores con el dinero. ¿Qué hay de cierto en eso y cuántas
mujeres han ocupado el cargo de tesoreras de Estados Unidos?
Conmigo somos once las mujeres que hemos ocupado este cargo. Yo
soy la onceava mujer y la cuarta latina, pero las otras tres han
nacido en Estados Unidos. Lo relevante de mi nombramiento es que
soy la primera hispana nacida en un país latinoamericano en convertirse
en la tesorera de este país. En cuanto a que nosotras las mujeres
seamos mejores con el manejo del dinero, no sé. Puede ser cierto.
¿En qué medida usted, desde su cargo, puede apoyar y/o ayudar
a la comunidad hispana en Estados Unidos?
De varias maneras. Si yo sirvo como modelo para los jóvenes, para
los que acaban de llegar y no saben hablar inglés y ven en mí el
empuje que necesitan para luchar y conseguir un lugar en este país,
pues eso sería un gran resultado de mi nombramiento. Pero la forma
más directa de ayudar va a ser la que quiero adelantar más adelante,
que es un proyecto que estaría enfocado hacia la educación. Me explico,
a los muchachos de las escuelas les damos clases de cómo manejar
un carro pero nunca les hemos dicho cómo manejar sus finanzas. La
gente no ahorra como debe ahorrar y carga sus tarjetas de crédito
lo más que pueden hasta que, eventualmente, pierden su buen crédito.
Así mismo, mucha gente no tiene la menor idea de cómo comprar una
casa y nadie les enseña cómo estar en guardia frente a los cazadores
que les prestan dinero a muy altos intereses. Toda esta situación,
elimina por completo la posibilidad de que esta gente se enriquezca.
En eso hemos hecho un muy mal trabajo. Por eso, yo creo que desde
mi posición puedo tratar de servir como vínculo de educación financiera
para los jóvenes, los niños y la comunidad en general, no sólo la
hispana.<p>
¿Y este sería un programa especial en materia de educación
que ofrecería la Tesorería de Estados Unidos?
Pues me gustaría trabajar con diferentes aspectos de la administración
para poder crear conciencia acerca de este problema. Porque lo que
va a pasar si no hacemos esto, es que la gente va a perder su crédito,
sus casas y las salidas que existen para enriquecerse no se puedan
ubicar.
Usted dijo en recientes declaraciones que "este es un país
de inmigrantes y de posibilidades". En su concepto, ¿Qué posibilidades
concretas van a tener los hispanos en los Estados Unidos bajo la
administración Bush?
Qué hermosa pregunta. Francamente, lo que hemos visto es que este
Presidente está continuando lo que ya hizo en Texas. Y allá él abrió
oportunidades para la comunidad latina que antes no existían. A
él lo reeligieron en Texas como Gobernador precisamente por su labor
en el sistema educativo y se enfocó primordialmente en minorías
y comunidades latinas.
La educación es fundamental. Yo no estaría donde estoy si no hubiera
ido a la Universidad. Sin embargo, como yo tuve que trabajar inmediatamente
salí del colegio para ayudarle a mi familia, fui a clases nocturnas.
Me tomó siete años terminar mi licenciatura en administración de
empresas, pero lo logré. Yo creo fielmente que la educación es la
base del éxito. A mí se me han presentado oportunidades increíbles
pero si yo no hubiera estado preparada no las hubiera podido aprovechar.
Por eso es que me apasiona lo que está haciendo el Presidente y
el compromiso que él tiene con la comunidad latina. Ahora las oportunidades
para los latinos van a ser mayores, pero todo va a estar basado
en la educación.
Es claro que desde que el Presidente de México Vicente Fox
asumió su administración, las relaciones con Estados Unidos, y en
concreto con el Presidente George Bush están pasando por un buen
momento. Sin embargo, en su concepto, cómo los mexicanos, en su
vida diaria, se han visto favorecidos con esto?
Yo creo que lo que hemos visto entre ambos Presidentes está basado
en una amistad que viene desde tiempo atrás, cuando ambos eran gobernadores
de sus respectivos estados. El hecho de que Vicente Fox y George
Bush ahora sean los Presidentes de México y Estados Unidos los une
más porque el uno entiende los problemas del otro y es más fácil
poder manejar las necesidades de los dos de una forma simbiótica.
Eso ya es una gran ganancia. Por lo menos, ya no vemos al americano
ver al mexicano con el escepticismo de antes y viceversa. Los líderes
están haciendo un magnífico trabajo. Hay todavía muchos temas por
resolver, pero lo importante es que el diálogo está caliente, amplio
y profundo.
Según los resultados del Censo 2000, la cifra total de latinos
en Estados Unidos es de 35,3 millones de personas, tres millones
más de lo esperado. ¿Cómo ve usted el futuro de la comunidad hispana
dentro de la sociedad norteamericana?
Yo creo que el futuro es nuestro. Nosotros como contribuyentes,
como participantes de esta democracia, vamos a conseguir el lugar
que nos corresponde. Sólo necesitamos una oportunidad para continuar
educándonos porque, al final, el futuro lo forjamos nosotros mismos.
Yo veo el mañana con muchísimo optimismo. Si una inmigrante puede
llegar a ser Tesorera de Estados Unidos, solamente nos esperan cosas
buenas.
Cuando usted tenía 14 años, su familia decidió venir a Estados
Unidos. ¿Por qué no nos cuenta un poco acerca de ese comienzo?
Mi historia es muy similar a la de millones de personas que vienen
a este país en busca de una oportunidad. Mi padre llegó a Estados
Unidos dos años antes que nosotros porque sabía que con su salario
de una fábrica en México no iba a poder proporcionar la educación
que quería para sus hijos. Yo había terminado la secundaria en ese
país y francamente era lo máximo a lo que iba a poder llegar con
el salario de mi padre.
Él llegó aquí gracias a que una compañía americana fue para México
y lo conocieron, lo recomendaron a otra empresa y finalmente le
ofrecieron trabajo en una compañía de etiquetas. Él estuvo aquí
por dos años. Después de eso la misma compañía llegó a México y
nos ayudó con los papeles para inmigrarnos.
Llegamos aquí dejando corazones rotos en México, muchas lágrimas
y todo el dolor que implica dejar el país de uno. Pero lo hicimos
porque pensábamos que este país iba a poder darnos lo que en su
defecto México no podía. Afortunadamente, luego de muchísimo trabajo,
lo hemos logrado. Mis padres, de una forma muy modesta, compraron
su casa a los tres o cuatro años de haber llegado y aún sigue viviendo
allí.
En resumen, la mía es una historia de lucha por un futuro mejor
que trazaron mis padres bajo la creencia de que aquí íbamos a conseguir
un mejor futuro que en México. Yo espero que con mi nombramiento
ellos se sientan muy complacidos y revindicados pues su decisión
fue la correcta.
Usted fue merecedora de una distinción de las Naciones Unidas
en 1995 por su labor en programas dedicados a las personas con discapacidades.
¿En qué consistió su obra y continúa con este tipo de programas?
Claro que sí. Mira, hace 16 años nació mi hijo Erick con el síndrome
de Down, que es una condición genética que causa retardo mental.
A raíz del nacimiento de él mi vida cambió por completo. En esa
época, yo trabajaba para un banco y me iban a nombrar asistente
de la vicepresidencia después de seis años de trabajo, pero justo
en ese momento nació mi hijo y mi vida se convirtió en un caos.
Tuve entonces que dejar la maestría que había empezado, renuncié
a mi trabajo, vendí mi casa y poco a poco mi vida era una tragedia.
O al menos eso pensaba yo, que era una tragedia. Gracias a Dios,
de un momento a otro me convertí en una abogada en pro de las personas
con discapacidades para la comunidad latina. Mis esfuerzos me llevaron
a crear una organización llamada Fuerza, para las familias que tienen
sus niños con discapacidades. Desde allí, organizamos simposios
internacionales y creamos una fuente de información y apoyo para
las familias hispanas con niños discapacitados. Por esto, fui reconocida
en el ámbito internacional con el premio Rose Fitzgerald Kennedy
de las Naciones Unidas.
Por esto, para mí no importa el título ni el cargo que ocupe.
Yo siempre seré la mamá de Erick.
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