
La comunidad hispana en Estados Unidos crece a un ritmo acelerado. Se estima que para el 2050 uno de cada cuatro estadounidenses sea hispano.
Por: Mónica Godoy L.
Rosario Marín llegó a Estados Unidos cuando tenía 14 años. Cuando lo hizo no hablaba inglés, no había terminado sus estudios, y su familia, de origen mexicano, había entrado al país gracias a una oferta de trabajo que le hicieron a su padre como obrero en una fábrica de etiquetas. Como muchos de los hispanos que llegan a este país, su aspiración era cumplir el "sueño americano" en la nación de las oportunidades. Para Rosario, sin embargo, llegar a Estados Unidos significaba dejar atrás al resto de su familia, a sus más cercanos amigos, a la gente que era igual que ella y que hablaba su idioma, para enfrentarse a un mundo completamente desconocido donde el futuro se hacía incierto. Los primeros años no fueron fáciles. A pesar de que cada mes entraba un sueldo a los bolsillos de la familia, el dinero no era suficiente para mantener a seis hijos y los gastos de comida, ropa y artículos de básica necesidad eran mucho más costosos de lo que ellos acostumbraban pagar en México. Así que las horas de trabajo se alargaron, la vida cambió de ritmo, de sazón y el televisor ocupó el primer lugar en el hogar.
Rosario fue la única de su casa en ir a la universidad. Trabajaba durante el día para ayudar con los gastos del hogar y en la noche asistía a la Universidad del Estado de California, en los Ángeles. Le tomó siete años graduarse en Administración de Negocios pero sus padres le habían inculcado que la educación era la base de todo y a través de ella era la única forma de salir adelante. Gracias a sus consejos, consiguió graduarse con honores, le ofrecieron trabajo en una entidad bancaria y, poco a poco, a Rosario se le abrieron las puertas hacia un nuevo panorama que algunas veces se había teñido de gris.
Tiempo después Rosario cambió la administración por la política. Fue alcaldesa y Concejal de Huntington Park, una pequeña ciudad de California en la que vivió desde que llegó de México, y el mes pasado fue nombrada por el Presidente Bush como la nueva Tesorera de Estados Unidos. Bajo este cargo, Rosario será la responsable de la producción de todo el dinero de los Estados Unidos, de los billetes, las monedas, las estampillas, importantes documentos federales, y deberá manejar cualquier problema de falsificación de dólares que se presente en el mundo.
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