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| Eric Draper |
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"Esta es una decisión que me halaga profundamente, me llena de humildad y al mismo tiempo de orgullo. Yo interpreto este nombramiento del Presidente como un reconocimiento a lo que yo también represento. Yo represento a una mexicana, a una inmigrante, a una comunidad hispana que viene a este país sin hablar inglés, y sin embargo, a través de esfuerzo, trabajo y educación, logra construir un mejor porvenir", aseguró Marín.
La actual Tesorera de los Estados Unidos es un claro ejemplo de cómo los hispanos en este país están poco a poco abriéndose camino. Ya no es raro escuchar de un nuevo personaje de origen latino que llega a los primeros lugares de ventas en la música o en la literatura, de alguien que ocupa cargos directivos en una multinacional, de un jugador de baseball que es el mejor pago de América, de artistas que crean los personajes de las grandes producciones de Disney, de una diseñadora que le hace el vestido de novia a un miembro de la familia Kennedy, de una astronauta hispana y hasta un científico México-americano en Ingeniería Nuclear.
Los hispanos están creando su propio espacio dentro de la sociedad norteamericana. A su paso, la cultura latina se abre camino entre las tradiciones anglosajonas y el español se convierte en la primera lengua extranjera en Estados Unidos según datos del Censo 2000. De la influencia latina, el mismo Presidente George W. Bush comprobó su importancia cuando decidió celebrar en la Casa Blanca el Cinco de Mayo, la fecha que conmemora la Batalla de Puebla y que representó un hito importante en la historia de la independencia mexicana. Ese día, entre figuras como Thalía y Don Francisco, entre mariachis, bailes folclóricos, tacos y enchiladas, el Presidente Bush, en su tradicional discurso semanal, se dirigió a su audiencia en español.
En palabras del Presidente, "Este espíritu de bienvenida es la tradición de nuestra nación de inmigrantes, y es el compromiso de mi administración. (…) Ellos (los inmigrantes) ocupan un lugar en la historia de nuestro país, una historia escrita por muchas manos, y contada en muchos idiomas".
Otra prueba contundente de la importancia latina se presentó incluso antes de que Bush ocupara la silla presidencial cuando, en la última etapa de las elecciones para Presidente, la línea conservadora pro republicana de la comunidad cubana de Florida le dio la victoria a Bush. Si bien el hoy Presidente apenas pudo recoger el 31% del voto hispano total, con un escaso 28% en California y un 18% en Nueva York (estados donde ganó Gore), estos porcentajes fueron del 43% en Texas y de 49% en Florida, el estado donde se definió la elección.
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