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Crítica
Havanna, mi amor (sinopsis)
Por Rubén Lavernia
Agobiados
con dura lucha por la sobrevivencia diaria, la dosis elevada de
propaganda política y el propio quehacer de cada día, los cubanos
se refugian cada noche en las llamadas "telenovelas", que sirven
como escape y relajamiento a eso que pudiéramos llamar: sus vidas.
Después de un período en la televisión cubana donde estuvieron ausentes,
el documental "Havana mi amor" trata de cuando las telenovelas volvieron
a las pantallas chicas.
Comienza
por un desfile de personas, que llevan, cada cual en lo que puede,
sus viejos televisores rusos y cubanos, a los llamados "Consolidados
de reparaciones".
Los
diversos personajes nos van mostrando cómo cada uno de ellos adquirió
su televisor y las vicisitudes que pasan para repararlos: Cuando
no hay piezas, hay que pagarlas con dólares (que ellos tienen que
agenciarse de cualquier manera posible), o falta la electricidad
en el taller de reparaciones o el técnico no fue a trabajar, etc,
etc.
Las
calamidades diarias a que tienen que enfrentarse los cubanos y que
resumen con una frase: "no es fácil".
Y
según los vamos conociendo vemos que el no es fácil se repite para
todas las cosas diarias: el agua, la comida, la ropa, el transporte,
incluso llevar su vida personal tampoco "es fácil".
Pues si ellos se refugian en una telenovela para olvidar sus penas,
sus penas andan con ellos a rastras, convirtiendo sus propias vidas,
en una "telenovela", en donde ellos son los propios actores y el
guión el que dicta el destino.
Así
nos enteramos de parejas que se conocieron en diversas circunstancias,
los lugares donde hicieron el amor, sus divorcios, sus esperanzas.
Así tenemos a Gladys, una muchacha joven en búsqueda de un hombre
que no la maltrate, que la respete y le dé cariño,amor, pero que
no logra encontrar. Ella,
como sus amigos, sólo encuentran escape en beber alcohol, bailar
hasta cansarse y tratar de pasarla, día a día, lo mejor posible.
La
peluquera Silai que se ha quedado sola en su vejez, pero que aún
mantiene la esperanza de que el amor toque a su puerta. Juana Y
Félix que se conocieron estando casados y cómo ambos renunciaron
a sus matrimonios para estar juntos. Marino que trata de buscar
en el sexo la solución a sus problemas, y que ha abandonado a su
mujer de 38 años por otra más joven. José el técnico de televisión
que ya mayor tiene puesta su esperanza en que un antiguo amor lo
reclame desde Canadá. Al fallar su intento, se refugia en la bebida.
Cada
uno de ellos una experiencia distinta de su vida, cada uno de ellos
un capítulo de una "telenovela". Todo esto en el marco de una Habana
que se cae materialmente a pedazos, como un poco también la vida
de los personajes.
El
documental demuestra, una vez más, que cuando hay talento, para
hacer una punzante crítica política, no necesariamente hay que hablar
de...política.
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