Crítica

A las puertas del Infierno (Sinopsis) (Entrevista)

Por Bárbara Martos

El escritor Fernando Vallejo regresa a Medellín, tras una ausencia de treinta años y se encuentra con una urbe totalmente devastada, desamparada, e impersonal. Las iglesias son los únicos lugares para ampararse de la violencia. En este espacio infernal, los niños, entrenados antaño por el cartel de Escobar para matar, son los dueños de las calles, que con sus motos y sus armas siembran el terror y el pánico entre los habitantes de esta ciudad colombiana.

En medio de este abismo, Fernando va a encontrar el amor en Alexis, un joven sicario de 16 años que tiene ya infinitas muertes a sus espaldas. La relación afectiva que nace entre los dos hombres está llena de ternura, de cariño y de mutuas atenciones.

Germán Jaramillo inyecta grandes dosis de humanidad y de sensibilidad a su personaje, Fernando Vallejo, virtudes muy necesarias para enfrentarse a tanta brutalidad y crueldad. Su personaje va evolucionando a lo largo de la película, el escritor muestra sorpresa e indignación cuando Alexis mata a su primera víctima delante suyo, pero termina por ver estos asesinatos como la cosa más natural del mundo. La actuación de Germán Jaramillo es sublime, impecable, es la actuación de un gran actor, acostumbrado a los escenarios teatrales, que durante toda la película intenta buscar el equilibrio entre sus estados de exaltación y sus depresiones enfermizas.

Al contrario que Fernando, el personaje de Alexis, interpretado por Anderson Ballesteros, no tiene pasado y vive el presente de una forma muy intensa, pues sabe que su futuro es muy inseguro, puede ser asesinado cualquier día por cualquier otro sicario, que como él, vive de matar. Es un joven sin cultura y cuya mayor ambición en la vida es tener una cadena HI-FI. Poco a poco Alexis se va a convertir en el ángel de la guardia de Fernando, o más bien en el ángel exterminador, en un mundo dónde sólo se salva el más fuerte y el más rápido, en un mundo donde hay que vivir la vida a toda prisa.

La virgen de los Sicarios es una película magistral, desgarradora, donde la violencia se mezcla constantemente con la ternura a golpe de pistola. El director Barbet Schroeder (Before and After, Kiss of Death) nos transporta al submundo de los jóvenes sicarios, un mundo que nos llevará a las puertas del infierno, un mundo a lo mejor demasiado violento para ojos muy sensibles, pero tan real, cruel y brutal como la vida misma. Además, el director trata el tema de la homosexualidad con una gran naturalidad y con mucho respeto.

Sin duda, La virgen de los Sicarios es además de ser una de las mejores películas del Festival, un diamante en bruto, que va mucho más allá de la sangre y de la violencia. Es un filme apasionante, romántico y conmovedor hasta el final.

 

 

 

 


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