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Crítica
Obra maestra
(Trailer)
(sinopsis)
Por Rubén Lavernia
Obra
maestra es la segunda película del director David Trueba, quien
anteriormente había presentado credenciales con su filme La buena
vida.
Para
este filme contó con la participación de tres destacadas figuras
del escenario español: los actores Pablo Carbonel, en su debut en
la pantalla grande, Santiago Segura, de quien vimos en anteriores
festivales Torrente el brazo tonto de la ley y Aridna Gil,
una de las más populares actrices de su país.
El filme trata de Benito y Carollo dos amantes del
cine que tratan de rodar su Obra Maestra con una cámara de
Super 8. Para ello quieren convencer a Amanda Castro una conocida
actriz, ahora en decadencia, que busca refugio a sus penas en el
alcohol y las drogas.
Pero para estos dos fanáticos, el cine no es sólo
una realización personal sino también un medio de escapar de la
realidad que los aprisiona. Al no poder convencer a la joven que
los acompañe en la disparatada aventura, utilizan la fuerza y la
llevan secuestrada a una casa para poder rodar su sueño.
Cada uno de ellos se nos va presentando tal y cómo
es, con su lado bueno y sus miserias. Ellos, que construyen una
historia de un mundo irreal donde buscan mitigar las penas de sus
vidas y sus frustraciones. Ella, que en su carrera de actriz se
desdobla en los personajes que interpreta, para poder huir de sí
misma.
El filme es una comedia de humor negro, donde está
presente la estética de lo feo como apoyo para mostrarnos el mundo
real, en contraste con la belleza del mundo ideal que han construído
en sus sueños los aprendices de cineastas.
Al final los tres salen cambiados de esa loca aventura
de hacer una película.
Si el mensaje sublime del director está dedicado a
los que aman el cine, el mensaje directo es: mejor cuidarse de esos
locos que andan por la calle con una Obra Maestra en sus
cabezas.
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