|
Crítica
La emoción del ajedrez
Por Nina Hofman
La
directora Marleen Gorris ya ganó un Oscar a la mejor película extranjera
con Antonia´s Line en 1995, seguro que The Luzhin Defence
seguirá los mismos pasos, eso sí, estamos hablando para la nominación
del 2002.
The
Luzhin Defence es sin duda alguna una de las mejores películas
del FIU festival, por algo cierra el festival. Desde la primera
imagen, el túnel centrado en medio de la pantalla con los créditos
debajo, la película tiene el sentir de una buena obra y eso que
estamos ante un film basado en el libro del gran maestro literario
del siglo XX, Vladimir Nabokov. 
Los planos de Gorris son espectaculares, realmente
líricos. La directora holandesa tiene una capacidad de pasar del
primer plano, al medio y al gran plano con una facilidad embriagadora.
El vaivén de planos traspira una cadencia envolvente a la vez que
facilita el continuo flash back a lo largo del film.
Sí, The Luzhin Defence se basa en un
flash back bien hilvanado, con sentido, sin cambios bruscos,
con una fuerza que apoya la narración de la historia. Además, Gorris
siempre hilvana el presente con el pasado a través de algo misterioso
que tiene mucha importancia para el protagonista principal, el genio
Luzhin, interpretado magistralmente por John Turturro. Por ejemplo,
la pieza de ajedrez de cristal no sólo sirve para introducir a sus
protagonistas principales, sino para demostrarnos también el porqué
del trastorno de Luzhin y su afición por el ajedrez. Un ejemplo
que se repite constantemente, atrapando al espectador a través de
la magia generada por el misterio de algo del presente que lo transportará
al pasado en todo su sentido.
La química entre John Turturro, Luzhin, y Emily
Watson, Natalia, es aplastante, hasta pone los pelos de punta.
Ya quisieran muchos actores ser capaces de generar esa tensión,
ese dinamismo entre pareja que sólo son capaces de destilar los
grandes actores. Sí, pocos actores generan tanta emoción como lo
logran ellos. Por otro lado, en cuanto a interpretación se refiere,
las expresiones del joven Luzhin, Alexander Hunting, son
idénticas a las que John Turturro recrea en su personaje adulto,
seguro que este joven dará qué hablar.
La fotografía de Bernard Lutic es magnífica,
posee una belleza que transporta al espectador a la Europa de comienzos
de siglo con unos planos generales de ensueño filmados en la Italia
y Hungría imperiales. Si además se tiene presente la música del
compositor Alexandre Desplat la magia y el misterio es total.
Sinceramente, el ajedrez nunca fue tan emocionante,
si cabe decirlo, hasta sensual. Sí, una de las escenas más logradas
son los contraplanos entre los personajes haciendo el amor y Luzhin
compitiendo al ajedrez. Y no te preocupes si no entiendes nada de
este juego de maestros, pues Gorris envuelve hasta al neófito a
través del padre de Natalia, sin hablar también de cómo muestra
el funcionamiento veloz de la mente vertiginosa de un jugador de
ajedrez.
Con una importancia funcional en el detalle
(fíjate en el humo que sale detrás de la columna cuando el tímido
Luzhin no se atreve a mirar a su amada), una narración impecable
además de una actuación abrumadora, dejando de lado la obra escrita,
The Luzhin Defence forma parte de las películas que
dejan sentado al espectador después de que haya terminado.
|

Más críticas:
Amores
perros
In the
Mood for Love
La
Virgen de los Sicarios
Obra maestra
Possibles
Loves
Spirits
of Havana
The Dish
The Golden
Bowl
Toghether
The Widow
of Saint Pierre
El cielo
abierto
Havanna
mi amor
Calle 54
Tinta roja
|