Crítica

Los entresijos del periodismo (Sinopsis)

Por Bárbara Martos

Tinta roja es una película que nos muestra todos los entresijos del mundo profesional del periodismo, que no es tan agradable como muchos creen, sobre todo ciertas secciones como las de sucesos o policiales. El filme nos muestra de forma cruel pero real como el periodista tiene muchas veces que abordar a las víctimas, familiares o seres cercanos de un trágico evento para sonsacarles una información necesaria para realizar bien su trabajo. Desde el principio, podemos sentir muy de cerca toda la atmósfera de este mundo, el movimiento continuo y la rutina diaria.

Alfonso (Giovanni Ciccia), un joven limeño sin contactos sociales y con aspiraciones a escritor, entra a trabajar de prácticas en el periódico peruano El Clamor, en la sección de policiales. Su jefe, Faúndez (Gianfranco Brero) es admirado por unos y odiado a muerte por otros. Sin embargo, de todos los becarios, Alfonso es el que mejor va a aprender la profesión. Entre Alfonso, apodado Varguitas por su jefe debido a la gran admiración del joven por el escritor Vargas Llosa, y Faúndes se establece una relación afectiva muy fuerte.

Ésta es una historia de iniciación, de aprendizaje. Se trata de la relación entre el maestro (Faúndez) y el discípulo (Alfonso) en la lucha diaria por perseguir el mejor suceso, la matanza más sangrienta, el hecho más escabroso, para escribir noticia que ocupe la portada de un periódico sensacionalista. Pero además es el ascenso paulatino del becario y la decadencia del maestro.

En efecto, al principio nos encontramos con un Alfonso tímido, recatado, asustado que aterriza en un periódico lleno de alimañas y de trepas. La primera vez que sale a cubrir una noticia no sabe qué hacer, y su reacción inmediata al ver un cadáver es la de un novato: vomitar Pero ese chico vergonzoso va a poner todos los sentidos en su aprendizaje, y poco a poco Faúndez le va dando más responsabilidades. Hasta que ya no puede aprender más y se convierte él mismo en un trepa, sustituyendo a su maestro. Pero, la inexperiencia y su ciega ambición hacen que esté a punto de cometer el mayor error de su vida.
En la interpretación que nos ofrece Giovanni Ciccia podemos ver la evolución de su personaje de chico tímido a joven ambicioso, pero su actuación carece a veces de naturalidad, como por ejemplo cuando se pone a dar saltos de alegría encima de su cama porque le ha tocado un premio. Pero, bueno, al fin y al cabo es sólo su quinta película y le queda mucho que aprender de grandes maestros como Gianfranco Brero, su tutor en Tinta roja.

El ascenso de Alfonso se entrecruza con la caída de Faúndes. El sabio y astuto maestro, harto ya del tipo de vida que lleva y con muchos problemas personales, va entrando poco a poco en una faceta de decadencia que le arrastra a un callejón sin salida.
Gianfranco Brero es el maestro ejemplar que querríamos tener todos. Su actuación es embriagadora desde el principio hasta el final. Con un cigarrillo pegado a la boca, nos va dando lecciones magistrales de periodismo, de profesionalidad, de lealtad y de humanidad. Poco a poco, descubrimos que Faúndes esconde tras esa máscara de refunfuñón, una persona que sufre y cuya vida no ha sido precisamente un camino de rosas. Y sobre todo nos sorprende su gran bondad: cede exclusivas a su amante por compasión hacia ella, no se divorcia de su mujer porque tienen un hijo subnormal, y es generoso con su círculo cerrado de conocidos.

El resto del elenco es clave para el desarrollo del filme y cada personaje aporta un elemento diferente. El fotógrafo Escalona (Fele Martínez) está siempre en un segundo plano, no da nunca su opinión, pero cuando tiene que hacer buenas fotos, aborda a la víctima sin ningún tipo de miramientos. El chófer Van Gogh es como una enciclopedia andante y da consejos a través de sus frases célebres.

El director peruano Francisco Lombardi nos ofrece un apasionante filme sobre el mundo del periodismo, y nos muestra al mismo tiempo una profunda historia de aprendizaje. No es la primera vez que Lombardi se inspira en una novela para realizar una película (La ciudad y los perros, Bajo la piel, Pantaleón y las visitadoras), y esta vez se ha basado en Tinta roja de Alberto Fuguet. El trabajo de adaptación cinematográfica genera un nuevo discurso y una nueva visión y en este caso crea una nueva obra independiente del original, capaz de sorprender a muchos, pues siempre es difícil llevar una novela al cine, pero más difícil todavía es hacer una buena película de un buen libro.

 

 

 

 

 


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