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Crítica
Un canto a la vida
Por Nina Hofman
"Franco ha muerto, Franco ha muerto" Con esta frase
impactante comienza la segunda película, Together, del director
sueco Lukas Moodysson (Fucking Amal).
A diferencias de muchas de las películas del FIU Festival
de Cine de Miami de este año, esta es una obra que soluciona las
diferencias humanas pacíficamente.

Centrada después de la muerte del dictador español
en 1975, Together reúne en una especie de comuna sueca a
un grupo de personajes que conviven con sus diferencias en una casa.
En plena era hippie, Elizabeht interpretada
muy bien por Lisa Lindgren se refugia en la casa llamada Together,
que traducida del sueco significa juntos, con sus dos hijos,
huyendo de las palizas que le propina su marido. Allí conocerá un
mundo nuevo lleno de dudas y continuos debates filosóficos sobre
la existencia humana y las trabas sociales.
Together es un film sencillo que se recrea
en el diálogo de los variopintos personajes que vienen en definitiva
a representar a las distintas personas de la sociedad actual. Desde
la ama de casa reprimida (interpretada por Therese Brunnander) a
la feminista que se vuelve lesbiana simplemente por llevar la contraria
(muy acertada la actuación de Jessica Liedberg) pasando por el homosexual
y el marido agresivo.
La película fluye a manos de Lukas Moodyson
que trata un tema dramático, la violencia familiar, con esperanzas
y sutilezas. Además, la música de Abba, sobre todo la canción de
SOS, ameniza la narración inspirando a que el público recuerde
sus propios momentos de la época en que uno era hippie.
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