Nuevos Gobiernos Latinoamericanos

DE LA HEGEMONÍA A LA CORRELACIÓN DE FUERZAS


Fernando De la Rúa recibe la banda presidencial de manos de Carlos Menem. (AP Photo/Gerardo Horovitz)
Fernando De la Rúa asumió la presidencia de Argentina el 10 de diciembre de 1999. Resultó electo el 24 de octubre, representando a la Alianza formada por la Unión Cívica Radical (UCR) y la coalición de centro izquierda Frente País Solidario (FREPASO).

Postuló con Carlos Chacho Álvarez como vicepresidente, líder del Frepaso. Ambos obtuvieron el 48,5% de los votos emitidos por 9 millones de electores, contra 7 millones que obtuvieron Eduardo Duhalde y Ramón Palito Ortega, representantes del Partido Justicialista.

La victoria aliancista significó un importante cambio en el esquema político de Argentina. El precedente más importante, según María Seoane del Diario El Clarín, es que por primera vez el peronismo cedió el gobierno a otro partido sin traumas. En los últimos diez años gobernó Carlos Menem del Partido Justicialista (Peronista). Su predecesor, Raúl Alfonsín gobernó de 1983 a 1989 representando a la UCR después del gobierno militar instaurado en 1976.

La alianza triunfante, liderada por De la Rúa, deberá desarrollar una política de acuerdos para gobernar, puesto que el escenario político pasó desde un esquema hegemónico protagonizado por Menem, a la correlación de fuerzas.

La agrupación de centroizquierda es responsable de mantener un gobierno de coalición que contará con un Senado adverso por lo menos hasta las elecciones parlamentarias del 2001. En la Cámara de Diputados, la alianza gobernante necesita cuatro bancas para conseguir el quórum. Cuenta con 125 legisladores contra 101 del peronismo, mientras que el partido de tendencia derechista, Acción por la República, liderado por el ex ministro de Economía, Domingo Cavallo, cuenta con 12 asientos. La tendencia indica que la Alianza tendrá que buscar acuerdos entre los 11 partidos provinciales que poseen 19 escaños.

La fórmula De la Rúa - Álvarez ganó en 20 de las 24 provincias argentinas, lo que implica un alto grado de legitimidad popular, sin embargo esta fuerza controla apenas ocho de los gobiernos federales contra catorce del peronismo y dos de partidos provinciales.

El aspecto político más difícil de la fórmula será la convivencia de los dos líderes puesto que en la misma presidencia (presidente y vicepresidente) se verán enfrentadas las diferencias de los partidos de la Alianza.

De la Rúa y Alvarez tienen como mayor desafío el preservar la unidad, especialmente en temas y situaciones críticas en que el presidente tenga la última palabra.


Terra / Cristián Faundes

Carlos Alvarez saluda desde el balcón de la Casa Rosada después de jurar como vicepresidente. (AP Photo/Diego Giudice)