
CRÍTICA: AMORES PERROS |
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AMORES TRAICIONEROS
Amores perros es la ópera prima del director mexicano Alejandro
González Iñarritu, que se ha rodeado de un excelente grupo de jóvenes
actores procedentes del teatro y de una multitud de perros de todo
tipo de razas. El director retrata a la perfección la vida cotidiana
de una gran urbe del siglo XXI como México, con su caos, sus pasiones
y sus vibraciones, ciudad donde confluyen personajes de todas las
clases sociales y económicas, con sus problemas y sus miserias.
La película se divide en tres historias, como ya hizo el director
polaco Krzysztof Kieslowski en Three Colors (Tres colores),
pero con la diferencia de que en Amores perros los personajes
están unidos por un accidente automovilístico. Las tres vidas que
chocan literalmente son: Octavio, un adolescente que sueña con huir
con Susana, la mujer de su hermano, pero que tiene antes que hacer
mucho dinero del brutal negocio de lucha de perros; Daniel, un hombre
de negocios de 42 años, que deja a su mujer y a sus hijas para mudarse
con Valeria, una preciosa modelo que resulta trágicamente transformada
tras un accidente; y El Chivo, un ex revolucionario cuya decepcionante
vida le ha llevado a convertirse en un asesino a sueldo.
Todos los personajes de la película están relacionados con sus
respectivos perros. La presencia de los animales sirve para remarcar
los defectos de la gente, pero también para activar la conciencia
humana. Las constantes luchas de perros simbolizan obviamente la
lucha de los hombres. Octavio somete al Cofi a estas luchas para
sacarse todo el odio que tiene contra su hermano.
El destino del perrito faldero de la impresionante modelo, cuando
corriendo detrás de una pelotita se cae en un hoyo que hay en el
piso, es un espejo de lo que le sucede a Valeria, su dueña.
Y El Chivo quiere conseguir la redención a través del amor y de
la dedicación que tiene hacia sus perros. Paradójicamente, lo que
sucede cuando recoge al Cofi es que se le abre la posibilidad de
reconciliarse consigo mismo y con su pasado.
Esta es sin duda una película completa donde todos los actores
interpretan a sus personajes de forma admirables. Gael Garcia Bernal
(Octavio) en su primera actuación está pletórico, Emilio Echevarría
(El Chivo) es la esencia de la película y la actriz española Goya
Toledo (Valeria) hace una actuación notable. Entre el resto del
elenco cabe destacar la actuación de Vanessa Bauche (Susana) que
interpreta magistralmente su papel de típica mujer latina, joven,
maltratada por su marido, con un hijo, a la que le ofrecen la oportunidad
de ser feliz, pero que prefiere seguir siendo una infeliz y engañada
esposa.
Alejandro González Iñarritu ha conseguido que su ópera prima sea
un intenso y emocionante filme. Amores perros es una película
dura y con su dosis de violencia, pero esa violencia tan realista
no debería ser un impedimento para perdérsela, pues raramente una
película consigue entretenernos, golpearnos, acariciarnos y provocarnos
al mismo tiempo.
Bárbara Martos
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