
CRÍTICA: TRAFFIC |
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LO VISTO Y NO VISTO
La historia es un tema recurrente: cárteles del narcotráfico,
algún policía sincero, otros corruptos, militares y militantes,
políticos ambiciosos, decepciones y promesas que no se cumplen.
Además de una parte poco convincente que proviene de la necesidad
de contar la historia de la hija drogadicta, en un intento de mostrar
un realismo palpable de puertas adentro. Ahora, ¿quién ha dicho
que las películas tienen que ser convincentes? Sin embargo, Steven
Soderbergh (director con dos películas nominadas a la vez: Traffic
y Erin Brockovich) ha convencido, eso sí a los miembros de
la Academia.
La fuerza de la actuación desde luego que corre a cargo de Benicio
del Toro (el policía Javier Rodríguez), no en vano está nominado
a mejor actor de reparto. Este actor puertorriqueño, reminiscencia
de un Brad Pitt latino, con mirada penetrante llena de misterio
en un ángulo determinado (de abajo-arriba), el hablar pausado, apoyado
por unos movimientos suaves, pero precisos son aplastantes. Los
demás, salvo Don Cheadle (también policía,Montel Gordon),
no aportan nada nuevo y eso que me refiero a grandes figuras como
Michael Douglas, Catherine Zeta-Jones, Amy Irving y Dennis Quaid
. ¡Mucho nombre y poca magia!
Pero, si la historia no aporta nada nuevo y la actuación, salvando
los casos mencionados, tampoco va más allá, ¿por qué Traffic
ha dado tanto que hablar? Un hablar, por si fuera poco, apoyado
con 5 nominaciones al Oscar. Bueno, el ruido proviene de la visión
artística de Steven Soderbergh.
Sí, con un tema repetitivo, Soderbergh crea algo que parece nuevo.
Esto lo consigue a base de filtros, azulados para realzar la frialdad
de Washington y su política de poca monta, y la gama de amarillos
para México, país cálido, desértico. También el uso continuo de
disolvencias (bordes blancos en muchas de las escenas) busca un
efecto determinado, un sentir volátil, etéreo, de ensueño que crea
cierto misterio. A su vez, el guión está muy bien hilvanado, con
escenas que se cruzan, se entremezclan y siguen sus caminos, por
lo que Traffic ha sido nominado a la mejor edición.
Tanto efecto puramente visual, artístico envuelve al público y
a los de la Academia, haciendo que se olviden de la falta de contundencia
en la trama. Pero no nos engañemos, detrás de tanto filtro, del
granulado, de los ángulos escogidos, no estamos ante nada nuevo,
sino lo mismo contado de manera novedosa. Tal vez ahí, en lo novedoso,
radica el embrujo.
Nina Hofman
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