
HISTORIA |
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LA GALA

Tiene lugar en el magnífico Shrine Auditorium,
construido en 1926, un punto arquitectónico por excelencia de Los
Ángeles por su gran tamaño, abarcando toda una manzana.
El Shrine Auditorium se ha convertido en uno de los teatros más
interesantes de todo el mundo, no sólo desde el punto de vista arquitectónico,
sino por auspiciar el evento más esperado dentro del mundo del espectáculo:
la noche del Oscar.
Un triunfo de la ingeniería, el Shrine Auditorium sigue un diseño
árabe con grandes cúpulas y fachada de estilo morisco con su estrecha
entrada adornada con filigrana arabesca. Cinco arcos decorados y
vidrieras marcan la entrada al vestíbulo cubierto donde la elegante
alfombra roja deja pasar a los famosos de la noche al son de los
destellos de cámaras y gritos de admiradores que llevan esperando
días para vislumbrar, aunque sea un sólo instante, a sus actores
preferidos.
El Shrine Auditorium es un monumento histórico que conserva su
arquitectura clásica al tiempo que adopta la tecnología más avanzada
que permite hacer del Oscar la gala más espectacular de hoy en día.
Una gala que no sería tal sin la participación de actores, actrices,
directores, guionista y demás de la industria cinematográfica, con
una capacidad de 6.300 personas, un evento de casi cuatro horas
cuyo hilo conductor corre a cargo del presentador.
Y es que... ¿qué sería del Oscar sin un presentador? Este año
el público se reirá con el comediante Steve Martín, que tendrá el
honor de presidir la gala por primera vez. A través de los años,
la entrega ha corrido a manos de los más variopintos actores, presentadores
y directores, desde el primer presidente de la Academia, Douglas
Fairbanks, allá por 1929, a Whoopi Golberg en tres ocasiones, pasando
por el presentador David Letterman, el conocido actor Billy Cristal,
en siete ocasiones y Bob Hope que, con sus 17 presentaciones, se
lleva el Oscar al presentador más solicitado.
La noche del Oscar con sus bailes, canciones, actuaciones, nominaciones
y presentaciones es, sin más, el más esperado evento del año, con
un público que conecta sus televisores al unísono en todos los rincones
del mundo para no perderse esa noche lleno de estrellas.
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