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26-03-01

SE DESVELA EL SECRETO
Nina Hofman / Enviada especial

Después de una larga espera, por fin pudimos apreciar los atuendos
de nuestras estrellas favoritas al pasar por la alfombra roja entre
gritos de los admiradores y los destellos de las cámaras fotográficas.
Las más elegantes de la noche fueron, sin duda alguna, Jennifer
López y Julia Roberts. Dos estilos contrapuestos, ambos elegantes,
que denotan la amplitud de estilos y variedades que existen actualmente
en el mundo de la moda.
Jennifer López lució un vestido plateado de falda amplia
con un poco de cola de raso gris plateado diseñado por la casa Chanel.
Los accesorios, muy acertados, un par de pendientes de diamantes
en forma de cascada, que lució con un bronceado ficticio, algo exagerado.
Ahora, hay que admitir que López tiene cierta fijación por sus pechos,
pues gusta de lucir vestidos que centran la atención del vidente
en esta parte de su cuerpo. No olvidemos que el escote hasta el
ombligo con el vestido de Versace que lució López en la entrega
de los Grammys del año pasado acaparó portadas, la blusa transparente,
pezones al descubierto, en este Oscar, no se quedan cortos.
En el otro extremo tenemos a Julia Roberts, muy comedida
ultimamente en la entrega de sus otros premios recientes, como en
los Golden Globes o los Guild Awards, vistió un vestido original,
sencillo y muy elegante, no podía ser otro que vintage de Valentino.
Y es que el vestido, de terciopelo negro con ribetes de seda blanco,
resaltaba su belleza sin distraer demasiado, un traje largo con
una espalda cubierta por tiras entrelazadas que acababan en una
cola de tul grisáceo. Los accesorios minimalistas, pendientes y
pulsera de brillantes, ayudaban a digerir su moño, algo aparatoso.
Penélope Cruz iba con aires de Estrellita Castro,
andaluza del faralae de los años veinte. Con pelo ondulado recogido
en un moño bajo y un escote que dejaba al descubierto sus hombros,
Cruz apostó por un vestido largo rematado en cola con marcados detalles
en pedrería y bordados, seguramente de Ralph Lauren al ser su musa preferida. O sea, sólo le faltaba la peineta y la mantilla,
España y olé, y ¿quién sabe si se fue por bulerías con Javier
Bardem?
Por lo general, todas las estrellas iban de largo con cierta preferencia
por las espaldas descubiertas, cuando no los hombros. Abundaron,
los tonos negros, rojos y plateados, todo aderesado con destellos
de brillantes, o perlas, ya sea en forma de diademas, joyas reales
o colgantes al estilo Coco-Channel, como Juliette Binoche.
Entre las curiosidades, no podía faltar los chi paos, vestidos
tradicionales chinos retocados con lentejuelas o bordados, como
las vestidas por las actrices principales de Crouching Tiger,
Hidden Dragon.
Entre las peor vestidas no podía faltar Courtney Love, como
siempre de mal gusto, y la cantante islandesa Bjork y esos trajes
de fantasía infantil. Este año, Kate Hudson con su vestido gris
con una especie de mini mantilla cerrada al cuello y Pamela Anderson,
con tintes de burdel, además de Hilary Swank, tan elegante el año
pasado con su vestido largo amplio de oro viejo, que en este Oscar
optó por un vestido ajustado, color crema, de lentejuelas y pedrería
con un escote halter, que dejaba vislumbrar unos pechos caídos.
Los hombres, como siempre, lo tienen más fácil, nadie se atrevió
a dar la nota a no ser por Russell Crowe que eligió una chaqueta
tres cuartos negra marca Armani de la que pendía una medalla dorada
en la solapa izquierda, condecoración otorgada a su abuelo por la
monarquía inglesa por su trabajo, como fotógrafo, en la segunda
guerra mundial. Benicio del Toro y Javier Bardem estaban
muy apuestos con sus sencillos esmóquines con pajarita, el primero,
y con corbata el segundo.
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