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07-03-01

EL AÑO MÁS INTERNACIONAL
DE LOS OSCAR

La 73 edición de la entrega de los Oscar
tiene visos de convertirse en una fiesta hispana, con Javier Bardem,
Benicio del Toro y el equipo de Amores perros como principales
protagonistas de un viento en español que no está claro cuánto tiempo
mantendrá abiertas las puertas de esta industria.
Bardem ha marcado un hito en la historia de estos galardones consiguiendo
la primera candidatura al Oscar para un actor español, mientras
que los sueños con la estatuilla de Amores perros han sido
vistos como una muestra del resurgimiento del cine en México.
Dos actores nacidos en Puerto Rico, Benicio del Toro y Joaquin
Phoenix, compiten en la categoría de mejor actor secundario por
Traffic y Gladiator, respectivamente.
Más en concreto, en el caso de Del Toro, de ganar la estatuilla
por un papel interpretado principalmente en castellano, esta sería
la segunda vez en la historia de los Oscar que un actor estadounidense
es premiado por actuar en un idioma que no es el inglés, un honor
que consiguió Robert De Niro con The Godfather II en italiano.
Incluso el comité de selección del mejor cortometraje escuchará
el español en la producción alemana titulada Quiero ser (I want
to be), rodada en México, mientras que un español, Carlos Granjel,
figura en los títulos de crédito de otro cortometraje, en este caso
de animación, como diseñador de personajes de The Periwig-Maker.
La prensa de Hollywood ha descrito esta edición de los Oscar como
el año más internacional de su historia, con filmes como el taiwanés
Crouching Tiger, Hidden Dragon, rodado en mandarín y con
una trama oriental, aspirando a diez estatuillas, el mayor número
acumulado por un filme extranjero, incluida la de mejor película.
"Así es como serán las películas del nuevo milenio", asegura el
periódico Los Angeles Times, queriendo entender esta amplia
presencia extranjera como el fruto de una globalización en el lenguaje
cinematográfico.
En la categoría de mejor director sólo uno de los candidatos,
Steven Soderbergh, es estadounidense, mientras que junto a Bardem
otros extranjeros como la francesa Juliette Binoche, los británicos
Julie Walters, Albert Finney o Judi Dench, o los australianos Russell
Crowe o Geoffrey Rush se disputan en diferentes categorías un honor
típicamente de Hollywood.
"Todo esto es una anomalía", afirma en la prensa David Dinerstein,
copresidente de Paramount Classics, quien cree que esta tendencia
no continuará.
Su pesimismo está subrayado por otros expertos en el mercado de
Hollywood como Tom Bernard, copresidente de los estudios Sony Pictures
Classics.
El taiwanés Ang Lee "es un realizador que ha aprendido su técnica
en Estados Unidos. Su estilo es más estadounidense que extranjero",
señala Bernard en referencia al éxito de Crouching Tiger, Hidden
Dragon.
Para recalcar este pesimismo sólo necesita recordar la situación
vivida en otras ediciones, cuando el éxito de otras películas extranjeras
como Life is Beautiful, Il Postino o Cinema Paradiso
hizo pensar que Hollywood abría finalmente sus puertas a otras culturas,
sólo para verlas cerradas una vez más.
"Hollywood no ofrece tantos papeles buenos para un actor hispano",
reconoció Bardem a su último paso por Los Angeles.
Sin embargo el intérprete reconoció que no hay que dejarse llevar
por el pesimismo y que, a pesar de los problemas, "es curioso que
para un español es más fácil trabajar en Estados Unidos que en Europa".
Alejándro González Iñárritu, director de Amores perros,
comparte este espíritu, convencido de que, si bien el camino en
Hollywood es duro, su repercusión internacional es tal que merece
la pena.
"Está claro que cuando pruebas algo como consumidor, ya sea un nuevo
restaurante o un nuevo tipo de filmes, si has disfrutado la experiencia
estás dispuesto a probarlo de nuevo", concede Dinerstein.
El mejor ejemplo de esto es el sabor de boca dejado por las últimas
muestras de bilingüismo en inglés y español en Traffic o
Before Night Falls.
Terra / Agencias
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