Sí, muerden.
La respuesta a esa pregunta está en otra característica del cine independiente: están destinados a un público muy reducido. Las películas independientes son denominadas a menudo de "arte y ensayo" y esto limita mucho su audiencia. Algunas películas como Cómo ser John Malkovich y Boys Don't Cry son ejemplos de este tipo de cine. Los distribuidores grandes deciden distribuir una película si piensan que puede atraer a una gran cantidad de público; si la película no consigue hacerlo, es imposible que se obtengan beneficios mediante su distribución por todo el país.
¿Cómo deciden si va a atraer o no al público necesario? Pensemos de nuevo en American Beauty. Debido a la naturaleza ácida de la película, Dreamworks decidió probar las aguas con un estreno limitado; la película se estrenó en algunos de los cines de las ciudades más importantes de los EE.UU. antes de enviarla a las salas del mundo entero. Pero la mayoría de las películas independientes no consiguen ni una pequeña parte de este tipo de exposición a gran escala.
Un poquito de baile, un poquito de sexo
Los factores que definen las películas independientes son sólo piezas en la maquinaria en constante movimiento que es la industria cinematográfica y la cultura estadounidense en general. El nacimiento de la relación entre el mundo independiente y Hollywood descansa más que nada en los cambios constantes que experimentan la industria y el público.
En los últimos diez años, el coqueteo entre Hollywood y los independientes ha desembocado en una sesión de amor incestuoso. La transformación de Miramax Entertainment de ser una productora independiente a convertirse en un estudio de Hollywood después de ser adquirida por Disney es uno de estos cambios. Las distribuidoras y productoras más importantes han comenzado a crear compañías independientes a imagen y semejanza suya, una demostración más de esta relación naciente; algunos ejemplos de este hecho son la creación de Universal Focus por Universal Pictures y de Paramount Classics por Paramount.