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Leyendas - Las ropas

Desde un punto de vista histórico hay muchas imprecisiones acerca de la apariencia de los peregrinos, su alimentación, sus posesiones, así como la de los nativos que convivieron junto a ellos. Por ejemplo sus vestimentas y peinados han variado de acuerdo con los períodos históricos y se han visto suplantados en algunos casos con percepciones típicas de la era victoriana.

El caso más ejemplificador es el uso de las hebillas en zapatos, cinturones y sombreros. Las hebillas fueron popularmente usadas a finales del siglo diecisiete y no a principios del siglo. Los abrigos que se usaban como ropa de invierno, fueron transformados en la ropa habitual de los Peregrinos, al igual que las pecheras y los puños de las mangas que se basan en estilos más tardíos, además eran del todo exagerados y las proporciones no se corresponden con la realidad.

Los sombreros de los hombres, si bien se adecuan a la realidad, tan sólo representan un modelo de los existentes en aquella época. Lo mismo ocurre con los gorros de las señoras que parecen llevar un cruce entre la cofia y la boina, cuando no era así en realidad.

En realidad, los Peregrinos vestían como la gente de su clase en Inglaterra. Llevaban ropa simple y colorida. Los hombres el Domingo acostumbraban a llevar sombrero y traje negro y algunas veces zapatos negros.

Las ropas de las mujeres eran más claras, sus vestidos podían ser rojos, púrpuras, azules o verdes. Su sombrero usual era una gorra de punto de lana conocida como Monmouth. En vez de abrigos acostumbraban a llevar chales que dejaban sus brazos libres.

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