Obsesión con Lara
















A los hombres les gusta Lara
Estamos en el nuevo milenio. La era del martirio feminino ha concluído. Hillary puede perdonar a Bill un millón de veces si quiere (ese es su problema). Lo que el mundo quiere es un modelo de mujer que no sea buena sólo en lo que hace, pero que no tenga que sufrir a un nivel para poder tener éxito en otro. ¿Encuentras todo ésto muy profundo para ti? Espero que no, porque creo que hasta los mismos hombres están saturados de ver imágenes de mujeres que sufren en silencio pero se mantienen impávidas.

A los hombres les gusta Lara porque les gusta la idea de una mujer que puede cuidarse a sí misma (física y emocionalmente). Cuando digo cuidarse a sí misma emocionalmente, me refiero a que una chica como Lara no volvería loco a su novio con preguntas como "¿Me quieres?" o "¿Estoy gorda?", cuestionamientos estúpidos, producto de la inseguridad.

Con alguien como Lara, los hombres pueden sentirse aliviados porque ella no tergiversará cada insignificante comentario de ellos para hacerlo parecer como un ataque directo a su persona. Lara es una mujer que se siente cómoda con su identidad, y los hombres saben apreciar esa seguridad.

Con unas pocas excepciones, el siglo XX ha estado plagado de heroínas imaginarias que han debido abandonar su femeneidad para superarse. En The Good Woman of Szechwan, la famosa obra teatral de Bertolt Bretch, el personaje principal descubre que la gente sólo le presta atención cuando se disfraza de hombre, por lo que la mujer decide asumir un doble rol para poder llevar adelante su vida. De forma similar, en la película Shakespeare in Love el personaje encarnado por Gwenyth Paltrow se viste como varón para poder disfrutar de algunas aventuras y de un poco de libertad.

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