
Para su época, Tomb Raider respresentó un gran avance en la revolución de imágenes tridimensionales. Este juego fue uno de los primeros en ofrecer a la comunidad de fans una experiencia interactiva verdaderamente tridimensional, con gráficos realistas y un modelo de juego que te sumerge en su mundo de una forma increible.
En 1996, el aspecto que más impresionó a los que por primera vez se sentaron a jugar Tomb Raider era simplemente las proporciones de sus niveles. De hecho, el único argumento que se puede hacer en contra de este videojuego es exactamente eso: que sus niveles suelen ser demasiado grandes. Muchos de los enigmas a resolver, por ejemplo, requieren hallar uno o dos objetos muy pequeños, lo que significa andar corriendo de aquí para allá por todas partes urgando en cada escondrijo y grieta.
Tomb Raider es uno de esos pocos juegos que instantáneamente se convierte en un clásico. Viene con algo para cada jugador (acción, aventura y resolución de misterios) en un paquete estéticamente único. En el mundo de los videojuegos, hoy en día impulsado por las imágenes 3D, definitivamente Tomb Raider es un veterano; sin embargo, permanece como un recordatorio de lo lejos que el mundo de los juegos de computadora ha llegado.
Traducción: Soledad Alvarez, Terra.com
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