
Los fans de Tomb Raider encontrarán que la esencia del juego es la misma que en las versiones anteriores. Es decir, básicamente, Lara hace las mismas cosas que ha hecho antes. El único cambio en su arsenal gimnástico es el movimiento denominado "monkey swing" (que en español se traduce como "balanceo del mono"). Este balanceo de mano sobre mano es muy útil pero no modifica ni mejora el atractivo del juego en forma significativa.
Una de las principales desventajas de Tomb Raider Parte III es que, mientras los jugadores ahora poseen controles básicos de la cámara y sus perspectivas, aún es sumamente difícil juzgar distancias o, por ejemplo, posicionar a Lara para un desafiante salto desde una plataforma. A medida que otros juegos con gráficos tridimensionales progresaban en cuanto a los controles de cámara con perspectiva del jugador, la serie Tomb Raider se empezaba a quedar atrás.
La falta de innovación general en esta versión del videojuego la define más bien como una alternativa sólo para los seguidores más fanáticos o para los novatos curiosos. En cambio, si tomamos a esta tercera parte de Tomb Raider en sí misma, es un juego sólido que ofrece algo diferente a lo habitual.
Traducción: Soledad Alvarez, Terra.com
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