Pero existen muchos riesgos de que podría empeorar la situación para un descenso lleno de baches, que incluiría un incremento de los precios del crudo para una caída grave del sector vivienda que podría debilitar la confianza del consumidor.
Sin embargo hasta el momento aunque algunos economistas como Behravesh y David Wyss del índice Standard & Poor's de Nueva York consideran que existe una de cuatro posibilidades de que la actual desaceleración se torne en una real recesión.
La razón para el optimismo es que los consumidores estadounidenses, desconcertados en el 2006 por altos precios de la gasolina y el descenso en el mercado de viviendas, han seguido gastando ayudados por un sólido mercado de empleos.
Asimismo los consumidores se vieron ayudados por un receso en los precios de la gasolina que llegaron a niveles históricos de 3 dólares el galón en el verano pasado.
El alivio de un menor precio de los combustibles le dio a los consumidores dinero para gastar en otros artículos y eso ha significado que aunque el consumo descendió en el 2006, no se precipitó.