Comienza por considerar lo que más necesitas y lo que desearías tener cerca, todo con los ojos en el futuro, porque comprar una casa no es una adquisición de corto plazo.
Listamos una docena de preguntas que deben hacerse los compradores sobre una vivienda:
¿Se encuentra la vivienda en una calle muy transitada? (Las calles tranquilas, lejos del ¿mundanal ruido¿ suelen ser más deseables).
¿Se encuentra la nueva propiedad en un barrio ya establecido desde hace tiempo o en una nueva urbanización en la que aún no se han mudado los vecinos y está todavía en construcción?
¿Es la zona vulnerable a inundaciones o subidas de los niveles de agua de ríos, canales, lagos o mar?
¿Está la casa localizada en un área boscosa expuesta a posibles fuegos forestales?
¿Está la casa ubicada en una ladera susceptible en caso de un terremoto o deslizamiento de tierra o nieve?
¿Está muy cerca de una autopista ruidosa? ¿Tiene cerca una fábrica que echa contaminantes, o está cerca de una planta eléctrica o zona industrial?
¿Está enfrente de un colegio grande o de un centro comercial? (Vivir cerca de un buen colegio o centro comercial es deseable, pero el truco es estar ¿cerca¿ y no ¿enfrente¿.)
¿Hay una chatarrería o un basurero cerca?
¿Hay algún terreno vacío cerca de la casa cuyo futuro es desconocido? Es decir, ¿Existe el riesgo de que se construya algo que no sea de tu agrado?
¿Está situada la vivienda en un municipio o zona donde los impuestos a la propiedad son muy altos o más altos que en zonas cercanas?
¿Me caen bien los vecinos, o no los soporto?
Igual que hay sitios de los cuales uno se quiere alejar, hay otros sitios que son buenos tener cerca. Para muchas personas, vivir cerca del lugar de trabajo es importante. Para otras, es más importante vivir cerca de una escuela buena o una guardería.
En el caso de familias con niños en edad escolar puede ser determinante este hecho para elegir una nueva casa. En el sistema escolar público estadounidense, la ubicación geográfica de una vivienda se usa para determinar a cuál escuela los niños de esa zona residencial deben ir, conociéndose esto como zonificación o límites escolares (school zoning o school boundaries).
Para personas cuya salud necesita cuidado, tener un hospital o clínica cercana es importante. Y claro, todo el mundo tiene que comer, y es práctico tener un mercado en la zona. Muchas otras personas aprecian vivir cerca de restaurantes, cines y otros lugares de entretenimiento.
Un factor intangible que debe considerar un comprador es el tipo de comunidad que busca.
Si encontraras una vivienda en una zona buena pero la casa tiene algunas carencias, por ejemplo, la cocina es demasiado pequeña, es mejor hacer ese sacrificio que irse a una zona menos deseable, porque al fin y al cabo, la casa siempre se puede mejorar, pero la zona no, o por lo menos, uno solo no puede cambiarla.
Existen las urbanizaciones abiertas y las comunidades privadas, siendo éstas cada vez más y más comunes en los suburbios. Estas comunidades privadas, en algunos casos de acceso controlado (ya sea por portones o por casillas de vigilancia), suelen tener un conglomerado de reglas que hay que seguir; y algunas de estas reglas pueden ser tan estrictas que restringen y especifican hasta los colores que puedes pintar tu casa o el tipo de vehículo que se permite estacionar en plena vista. Estas reglas se conocen como las Reglas de la Asociación de Vecinos y Propietarios (Homeowners Association Bylaws).
Así mismo, muchas comunidades ofrecen áreas de esparcimiento o entretenimiento tales como piscinas (albercas), parque infantil o salón de fiestas. Este tipo de áreas comunes exige de un costo de mantenimiento que se cancela entre todos los propietarios. Por otra parte, la homogeneidad que estas comunidades presentan y el ¿control del deterioro¿ es una garantía que el valor de la propiedad no sea lo que se deteriore. Es decir, en este tipo de comunidades no es común ver casas descuidadas puesto que la comunidad por medio de reglas exige mantenimiento adecuado de las propiedades.