En sentido opuesto, los préstamos sub-preferenciales se orientan
a compradores con historiales de crédito que no alcanzan los
requerimientos de los preferenciales, con crédito más bajos e
historiales que reflejan problemas como mucha deuda respecto a
ingresos, ausencia de crédito, deudas morosas, etc.
Haarman agregó que, "como es el caso de muchos prestatarios
hispanos, (tener) ingresos que se puedan documentar es una condición
(para obtener préstamos preferenciales). Muchos prestatarios
hispanos son muy emprendedores y tienen muchos trabajos colaterales
que funcionan "por debajo de la mesa".
Por ello, tales ingresos nunca pueden ser contados para efectos
del préstamo, y esta situación mueve a estos compradores hacia la
categoría de sub-preferenciales.
Estos compradores con créditos deficientes "no son malas
personas, sino individuos que necesitan ayuda. Esta ayuda debe
comenzar con el profesional hipotecario informando y educando a
estas personas acerca de los programas disponibles para ellos, y
cómo pueden utilizar lo que está disponible para hacer un plan para
su futuro", expresó por su parte Jonathan Shapiro, gerente general
de American Home Lenders, Inc, con sede en Florida.
Con frecuencia préstamos sub-preferenciales son considerados
usureros porque son otorgados para beneficio del prestamista a pesar
de que el prestatario, dadas sus condiciones financieras, tiene muy
pocas probabilidades de poder sobrellevar las condiciones del
contrato sin tener que recurrir a refinanciación.
Además de intereses que sobrepasan los tres puntos por encima de
la tasa preferencial, una señal de que un préstamo puede ser
predatorio son los cargos excesivos, que pueden ser solapados dentro
de la financiación total del préstamo.