Pero "mientras la industria ha reclamado consistentemente que los
préstamos sub-preferenciales han incrementado la propiedad de
vivienda entre los hispanos, nosotros en la comunidad de defensa (de
los consumidores) hemos estado bastante escépticos sobre estas
alegaciones, dijo a Efe Nina F. Simon, de la Fundación AARP que
atiende los intereses de personas de más de 50 años de edad.
Agregó que ese escepticismo se hace particularmente notable "a la
luz de la escalada dramática de las tasas de ejecuciones
hipotecarias", pues el terreno ganado en el crecimiento de
propietarios hispanos puede disiparse con el incremento de la
pérdida de propiedades por no poder pagar la hipoteca.
Durante la presente crisis, varios prestamistas de hipotecas
sub-preferenciales han quebrado, dejado de ofrecer préstamos, o
endurecido las condiciones que exigen para prestar, lo cual ha
llevado a muchos a preguntarse cómo esto afectará a los nuevos
compradores.
Para muchos analistas, los nuevos compradores de casa se
enfrentarán a mayores probabilidades de que no se les otorguen
créditos, o de no tener acceso a tipos de crédito que estuvieron en
auge durante los últimos años, como los de cero por ciento de
interés, los que no exigen prueba de ingresos, los de solo interés o
los de amortización negativa, muchos de los cuales facilitaron el
establecimiento de mensualidades más bajas.
Pero aunque estos préstamos han permitido mensualidades más
bajas, también éstas tienden a incrementarse dramáticamente al
terminar plazos de tasas de interés fija, o el crédito venía junto
con pagos de grandes sumas tras un período, o impedía o limitaba el
incremento de capital a favor del comprador y por tanto su capacidad
para poder refinanciar la hipoteca si se disparan las mensualidades.
Precisamente esta imposibilidad de refinanciar por no tener
capital acumulado en la propiedad, unido a la baja general en el
valor de las propiedades en el mercado, juega un papel fundamental
en empujar al propietario a la ejecución hipotecaria.