Mediante la consolidación de deudas agrupas, en un solo préstamo, todas tus obligaciones financieras y usas tu vivienda como garantía o aval (en este nuevo crédito se puede o no, incluir la hipoteca principal si tienes).
Este proceso también se conoce como re-financiamiento, "refinancing".
Pero no siempre es la panacea para tus problemas de deudas y debes asegurarte que conoces los riesgos que tomas antes de decidirte a poner tus deudas bajo el "techo" de tu casa.
Sus beneficios:
El Porcentaje Anual de Intereses (APR) aplicado a préstamos hipotecarios suele ser menor que el de otro tipo de préstamos.
Conviertes créditos rotativos, como es el caso de las tarjetas de crédito, en préstamos a plazo fijo, con los que puedes conocer y controlar mejor el monto total de los intereses a pagar.
Reduces el número de pagos y acreedores, llevando un mejor el control de tus deudas.
Si disminuyes el monto necesario para amortizar los pagos mensualmente, puedes aplicar la diferencia a un pago extra al nuevo crédito.
También puedes comenzar a ahorrar para un fondo de emergencia o iniciar un plan de inversión, por ejemplo, para tu retiro.
Los intereses de los préstamos hipotecarios son deducibles del impuesto sobre renta ordinaria (income tax) hasta un máximo de 100.000,00 dólares anuales. En contraste, los pagos de intereses en deudas de tarjetas de crédito, préstamos de automóviles y créditos personales, no son deducibles del impuesto.
Sus desventajas:
Transformas las deudas comunes (no garantizadas) en hipotecarias (garantizadas por tu casa), incrementando el riesgo de perder tu vivienda si fallas en los pagos del nuevo préstamo.
El término (período de vigencia) de la deuda aumenta al contraer una obligación a largo plazo, tus pagos se extienden en el tiempo, y a pesar de la tasa de interés menor, puedes llegar a pagar un monto total mayor en intereses.
Si contraes nuevas deudas te encontrarás en peopres condiciones que antes y si fallas en los nuevos pagos puedes perder tu casa. Sólo tu puedes garantizar que no reincidirás nuevamente en deudas.
Cuando decidas usar este método para disminuir tus deudas, debes considerar también los costos de financiación, es decir, las comisiones que el nuevo financiamiento producirá por gestión y documentación, conocidos también como gastos de cierre de la transacción.
Deberás comparar:
El Porcentaje Anual De Intereses (APR): es lo más importante que debes tomar en cuenta, el APR determina la tasa de interés, los puntos de cierre y otros cargos que el prestamista cobra a quien pide prestado, éste viene expresado en una tasa anual. Generalmente, mientras más bajo sea el APR, menor será el costo financiero de tu préstamo. Y muy importante: pregunta si es fijo o variable.
El término del préstamo: ¿Por cuántos años durarán los pagos del nuevo préstamo?
Los pagos mensuales: te interesa saber cuánto es el monto a pagar mensualmente y si éstos varían, ya sea por intereses variables o por cuotas especiales o pagos extraordinarios después de una serie de pagos mensuales (balloon payments).
Penalidades por pagos adelantados: es un cargo adicional aplicable si refinancias o vendes la propiedad antes de un período de tiempo determinado. Prefiere obtener una clausula en tu nuevo contrato de hipoteca que te permita cancelar con anticipación tu préstamo.
Costos de cierre o comisiones por la negociación.
Analiza cuidadosamente las ventajas y desventajas de este procedimiento antes de usar tu vivienda para garantizar tus otras deudas.