La información sobre dinero que mas necesita cualquier persona se aprende en la casa.
Las bases de los valores de los niños se funden en la casa, por lo tanto los valores sobre el dinero, como otros valores de nuestros chiquitos, se aprenden mejor del núcleo familiar y desde pequeños.
Si un chico no sabe cuanto cuesta ganarse un dólar es más probable que lo gaste sin miramientos. No esperemos a que aprendan sobre dinero en la escuela: no es una materia obligatoria del currículo, en cambio sí es la materia obligatoria de nuestra formación como padres.
Blanca Aponte, mamá de una de nuestras entrevistadas, Susie, contaba como ella quiso que su hijita aprendiera el valor del ahorro desde pequeña: “Yo no aprendí a ahorrar no porque mi mamá no fuera ahorradora, sino porque no me dijo como yo podía serlo” así que hoy día está entrenando a su hija a usar sabiamente su mesada: “Yo no quiero que ella sea como yo, que aprendí a ser gastadora. Por eso la estoy entrenando desde pequeña”.
Efectivamente, Susie Aponte, de siete años, nos contaba que ella recibe dos dólares a la semana siempre y cuando haga su cama todos los días y este lista a tiempo para ir al colegio y que los “guarda en su alcancía para su futuro”. Susie todavía no sabe en que podría gastar el dinero ahorrado, pero sabe que cuando llegue a 10 dólares su papá le ofreció darle cinco dólares más.
No debe menospreciarse la capacidad de entendimiento y de adaptación de los niños.
Muchos padres preguntan si debemos compartir con los hijos las decisiones financieras familiares. Los expertos sugieren que sí, en la medida de la madurez y edad de los niños.
Mi hija de doce años, opina que “algunas personas subestiman a los niños. Ellos creen que nosotros no entendemos nada. ” Cuando le plantee que si ella creía que debía estar informada en caso que uno de nosotros perdiera el trabajo, me respondió sin dudar: “Si hay un problema en la familia nosotros (los hijos) no queremos ser los últimos en enterarnos, eso lo hace sentir a uno frustrado. Si uno de los padres pierde el trabajo entonces la familia debería juntarse y escuchar las cosas que los niños tienen que decir al respecto. Nosotros podemos dar ideas y ser parte del plan, hacer un presupuesto nuevo juntos...” y para terminar de sorprender agregó “Nosotros podríamos ayudar contribuyendo parte de nuestra mesada o si ganamos algún dinerito extra podemos ponerlo para pagar alguna cuenta pendiente.”
Y es que los expertos (*) también coinciden en que no es buena idea retirar la mesada de los hijos en caso de ajuste de presupuesto por la perdida del empleo sino que es preferible pedirles que ‘donen’ esta de nuevo al pote familiar. “Además así, cuando los chicos comiencen a pedir hacer actividades que ya no están dentro del presupuesto ajustado, ellos saben que no son caprichos de los padres que tengan que suspenderse...”
Involucrar a los chicos en el ahorro para su futuro es una forma de comprometerlos a continuar sus estudios.
Aunque sea apenas un dólar semanal, los chicos deben contribuir a crear los fondos que luego pueden usarse para pagar sus estudios universitarios o vocacionales. Así aprenden a valorar el dinero con el que se van a pagar clases, libros y los innumerables gastos que ir a la universidad conlleva, pero sobre todo se hace que ellos vean como suyo el proyecto de continuar estudiando.
Además, sirve de entrenamiento para futuras ocasiones en las que tengan que ahorrar al largo plazo. Aprender a ahorrar es un poco como aprender a cuidarse los dientes: Al principio los padres tienen que estar recordándole a los hijos tres veces al día que se cepillen los dientes, pero llega un momento en que todos terminamos aprendiendo ha hacerlo solos, sin recordatorios. Igual pasa con el ahorro, al principio es necesario hacerse la costumbre, después, es automático, un hábito que queda con uno para toda la vida.
(*) Según Nealey Godfrey, autora del libro “Money Doesn’t Grow on Trees y consejera financiera familiar de la Fundación Educativa de la Asociación de Banqueros Americanos ABA.