A medida que se construyen o remodelan casas con más baños, hieleras, bañeras de masaje, y otros productos que usan agua, el mismo equipamiento que mejora las viviendas también amenaza con reducir el valor de las mismas.
A menudo las filtraciones -y el moho- no se hacen obvias hasta que el daño ya está hecho, o hasta que el dueño nuevo se muda y no tiene otro remedio que hacer reclamo contra el seguro. Y se está haciendo más difícil recibir compensación mayor a 5.000 dólares porque las aseguradoras pudieran poner objeciones a una cantidad mayor.
"Puedes tener tanto daño de una filtración en la cañería que un huracán", dijo Charles De Smet, presidente de FloLogic, una empresa que fabrica sistemas que detectan filtraciones de agua. "El agua irá donde quiera, y saturará la madera, las paredes, y puede causar un corto circuito. Es un enemigo temible".
La dimensión del problema ha crecido, ahora que muchas casas tienen máquinas lavaplatos, máquinas de hielo, bares y múltiples calentadores de agua.
En algunas casas, las máquinas lavadoras está en el segundo piso. "Son una gran conveniencia, pero ahora el agua gotea sobre el área de estar, en vez de quedarse en el sótano", dijo Scott Spencer, administrador de tasaciones para la unidad Chubb Personal Insurance, de la aseguradora Chubb Corp.
Hacer que la aseguradora pague puede convertirse en una hazaña. "Un reclamo solo para muchas aseguradoras es demasiado", observa Melinda Ballard, presidente de Policyholders of America. "La regla básica es que si tienes más de tres reclamos en un espacio de cinco años, te pueden cancelar o no renovar la póliza".
Aun si el seguro cubre el daño, el propietario puede perder artículos personales irremplazables. Las reparaciones pudieran implicar que se bombee el agua fuera de la casa, secar la casa con aire, cambiar las paredes y cielos rasos, lijar o cambiar el piso, y pintar - lo que puede obligar a los residentes a vivir en un hotel días, o incluso meses.
"Lo mejor para un propietario es que tome medidas preventivas en vez de tener que enfrentar gastos de reparación considerables", opina Ballard. Y esos gastos han subido muchísimo.
De acuerdo con los últimos datos de Insurance Services Office, los reclamos producidos por daños causado por agua o por cañería congelada le costaron a los consumidores un promedio de 3.469 dólares en 2002, ante 2.519 dólares en 1998, sin incluir los deducibles de seguro, que suelen ser entre 500 y 1.000 dólares.
En 2002, esta variedad de reclamo costó a las aseguradoras 875 millones de dólares, y representaban a 21,4% de todas las pérdidas registradas, mientras que en 1998, esta cifra fue de 664 millones de dólares, o un 14,6% de todos los reclamos.
Para mantener los gastos bajos, las aseguradoras ofrecen descuentas para las casas equipadas con dispositivos para detección de filtraciones. Un tipo de sistema, el FloLogic System, se conecta al conducto principal de agua a la casa, y se puede designar cuanto tiempo el agua puede correr antes de que el sistema interrumpa el flujo. Otros sistemas funcionan con detectores en los diferentes aparatos y mandan una señal a la válvula de control para cerrar la llave en caso de filtración.
Ambos sistemas cuestan unos 500 dólares, más el gasto de instalación.
Antes de comprar una casa, revísala bien para huellas de daño de agua o humedad, aconseja Spencer. En particular, presta atención a las molduras, la madera, el calcio en las paredes, o rajaduras en las baldosas o moho en la lechada.
"Determina cuántos años tiene el calentador de agua, viendo los primeros cuatro dígitos del número de serie. La vida de servicio de un calentador de agua es de 7 a 10 años", agregó.