Según este consejo, si tus ingresos son de 40.000 dólares anuales, deberías tener una protección entre 320.000 y 560.000 dólares. Teóricamente este monto, sin contar la inflación, debería alcanzar para mantener la calidad de vida de tu familia por unos 8 a 14 años como lo has venido haciendo tu hasta ahora.
Pero también tienes que tomar en cuenta que puedes ¿descontar? de ese monto cualquier cantidad de ahorros o reserves que poseas en este momento (que no se vayan a ver disminuidas drásticamente en caso que tu no estés), como parte de fondos que tu familia dispondría en caso de necesidad.
Otra consideración importante que solo tu y tu familia pueden determinar es que cualquiera que sean los recursos que dispongan en un caso de emergencia les serán suficiente en unas determinadas condiciones de vida.
Es decir, de antemano estarían sumiendo un estilo de vida que sea factible afrontar con los recursos que estas proyectando. Si tu presupuesto mensual es hoy en día de 3.000 dólares y deseas que tu familia siga teniendo la calidad de vida que tiene en estos momentos, entonces tienen que establecer ese monto como un parámetro.
No te conviene determinar que si tu familia necesita 3.000 dólares para vivir cómodamente, solo planifiques protección que les provea de 1.000 dólares al mes, no les alcanzaría. Si prevés que tu presupuesto mensual es de 3.000 dólares tampoco te conviene calcular que tendrán 6.000 dólares mensuales puesto que eso significaría tener que incrementar los montos de protección (cobertura de la póliza) y por lo tanto el costo del seguro se incrementaría sustancialmente.
Además, cuando estés revisando las necesidades que tiene tu familia de protección y tus opciones de seguros, es un buen momento para pensar en el qué y cómo haría tu familia en caso de que tu faltaras.
Unos puntos de orientación que puedes considerar para prepararte tu y tu familia para una situación de estas:
¿Tienen un plan de contingencia en el trabajo en el caso de una desgracia personal afecte a tu pareja, de forma que puedas tomar unos días de descanso? ¿Conocen uno al otro los beneficios de seguro que les ofrecen las respectivas empresas para las que trabajan, si ofrecen alguno de estos beneficios?
¿Saben quienes son los beneficiarios directos de los respectivos seguros? ¿Conocen el procedimiento que ha de seguir la familia superviviente en caso de un reclamo al seguro?
¿Tienen un testamento? ¿Hace cuanto tiempo que no lo revisan?
¿Tienen seleccionado un mentor o guardián para sus hijos en caso de una desgracia mayor y ninguno de los dos esté para cuidarles? ¿Está notificado el guardián o mentor y conoce las instrucciones específicas de ustedes para con sus hijos: por ejemplo, donde está toda la documentación, que desean dejarle de legado, no solo en lo económico sino también en lo personal?
Estas consideraciones son claramente temas muy difíciles de encarar, pero no son imposible de que sucedan y la preparación, al menos el haber conversado al respecto, ha de servir de ayuda para la persona que queda a cargo de todas las decisiones difíciles, sin el apoyo emocional de la pareja.
Si bien no podemos garantizar que estaremos siempre al frente de nuestras familias cuidándolas y protegiéndolas personalmente, poderles ofrecer una alternativa financiera pensada de antemano, es también una forma de quererlos.