Según datos facilitados hoy por la fiscalía de Nueva York, este negocio ha experimentado una gran pujanza en los últimos años, hasta alcanzar un total de 500 millones de tarjetas anuales.
El fiscal del Estado de Nueva York, Eliot Spitzer, ha hecho público un informe en el aconseja a los usuarios de este servicio, fundamentalmente viajeros o personas sin teléfono en su domicilio, una serie de condiciones antes de comprar una tarjeta.
Así, recomienda desconfiar de tarifas extremadamente bajas, que después pueden sorprenderlos con cargos y costes adicionales.
Spitzer advierte que la elección entre una tarjeta de prepago u otra debe hacerse en función de la finalidad que el usuario quiera darle.
Así, en el caso de que quiera hablar más de diez minutos, argumenta el fiscal, es preferible la compra de una tarjeta que cobre tarifas bajas por minuto, aunque los recargo podrían ser más altos.
Para el que tenga que hacer llamadas de menos de 10 minutos, es mejor comprar tarjetas que con una tarifa más alta por minuto pero sin recargo.
También es importante, según anotaba Spitzer, que el consumidor se fije en las tarjetas que no cobren tarifas adicionales por usarlas desde teléfonos públicos.