Con el marco de la actual campaña electoral, los demócratas aseguran que millones de trabajadores perderán dinero porque no calificarán para horas extra, mientras que los cálculos del Gobierno apuntan a que sólo serán unos 107.000, pero que otros 1,3 millones saldrán ganando.
El Departamento de Trabajo asegura que las nuevas normas ayudarán a clarificar quién está cubierto por las regulaciones sobre el trabajo en horas extra y evitar así costosos litigios en los tribunales.
"Millones de trabajadores de Estados Unidos se beneficiarán" con las nuevas normas, ha dicho el secretario adjunto de Trabajo, Steve Law.
En cambio, los demócratas afirman que millones de trabajadores perderán su derecho a recibir dinero extra cuando trabajen más de las 40 horas semanales.
El candidato demócrata a la presidencia, John Kerry, ha dicho que si es elegido anulará las normas.
Y su compañero de candidatura, el senador John Edwards, insistió el pasado sábado en que "si trabajas duro, debes ser recompensado por su esfuerzo".
Las normas que entran en vigor son una revisión del proyecto inicial del Gobierno, que fue criticado duramente por demócratas y sindicatos porque afectaban negativamente a muchos más trabajadores.
Las regulaciones afectarán a empleados "de cuello blanco", es decir, que trabajan en oficinas y centros similares, no a los empleados de fábricas o industrias extractivas.
Las normas son la primera actualización de una vieja normativa que data de hace más de medio siglo.
Varios expertos consultados por el diario "The Washington Post" reconocieron que va a haber "una confusión continua", ya que la clave de su efecto reside en cómo se aplicarán las reclasificaciones de ciertas tareas.
Los trabajadores que ganan menos de 23.660 dólares al año serán elegibles automáticamente para cobrar sus horas extras. Para los situados en el rango 23.660-100.000 dólares anuales, las nuevas normas podrían suponer una pérdida del cobro por trabajar más de 40 horas, pero en función de si se les clasifica como profesionales no elegibles.
Y los que superan el salario de 100.000 dólares no tendrán derecho al cobro por horas extras a no ser que no realicen de forma habitual tareas profesionales, ejecutivas o administrativas.
Es en esta última categoría que están los 107.000 trabajadores que, según el Gobierno, perderán su derecho a cobrar más cuando trabajen más de la cuenta.
En cambio, un estudio del Instituto de Política Económica -de tendencia demócrata- afirma que hasta seis millones de trabajadores perderán su derecho a cobrar por las horas extras.
La principal confederación de sindicatos, AFL-CIO, considera que las nuevas normas son un regalo del Gobierno al sector empresarial, que ha estado presionando para el cambio de estas normas.
La confederación sindical ha convocado una concentración mañana, lunes, ante la sede del Departamento de Trabajo, para protestar contra la entrada en vigor de las normas.