La Casa Blanca y el Tesoro apoyan el uso de la matrícula consular, que le abrió las puertas de los bancos a muchos nuevos inmigrantes que carecen de otra forma de identificación emitida por Estados Unidos y les permite abrir cuentas bancarias y enviar dinero a su país sin tener que pagar onerosas comisiones.
Pero sus críticos sostienen que la matrícula es muy fácil de falsificar y que podría ser usada por terroristas.
"Ellos usan estas tarjetas para obtener licencias de conducir, y adivinen que, ellos podrían subir a un avión y hacerlo volar," dijo el representante Randy Cunningham, un republicano de California.
Los que apoyan el proyecto argumentan que las tarjetas son útiles ya que es mejor tener alguna forma de identificación que ninguna.
Las autoridades mexicanas insisten en que las tarjetas son seguras. En marzo del 2002 se las relanzó para incluir mayores medidas de seguridad y hacer más difícil su falsificación.
Según información del ministerio de Relaciones Exteriores mexicano, desde marzo del 2002 se emitieron 2,2 millones de tarjetas y unas 178 instituciones financieras y 1.180 departamentos de policía en Estados Unidos las aceptan como forma válida de identificación.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Departamento del Tesoro han apoyado el uso de la matrícula como una vía para que los mexicanos puedan abrir cuentas bancarias y enviar remesas por miles de millones de dólares a sus familias.