La ley, llamada en inglés "Check Clearing for the 21st Century Act", también conocida como "Check 21", fue aprobada por el Congreso a finales de 2003, y se hará vigente precisamente un año después que el Presidente George W. Bush la firmara.
La ley permitirá que los bancos manden imágenes electrónicas de cheques en lugar de devolver el cheque cancelado al banco emisor. Actualmente, los bancos deben trasladar físicamente los cheques de donde estaban depositados originalmente al banco que los compensará. En muchos casos, los cheques tienen que viajar de una región a otra, a menudo por transporte aéreo.
Para los bancos, el nuevo sistema será una mejoría. Acelera el proceso y reduce los gastos. La Reserva Federal calcula que el cambio creará ahorros para los bancos de unos 2 mil millones de dólares en gastos de procesamiento, lo que incluye unos 250 millones de dólares en gastos de transporte.
Para los consumidores, es más bien un arma de doble filo. Por un lado, las personas que hacen uso del "float", o sea, hacen un cheque sin fondo con la expectativa de depositar los fondos antes que el recibidor lo cambie, estas personas verán los cheques rebotar con mucha más rapidez. También, al ser el procesamiento electrónico, los cheques se compensarán en unas 24 horas más o menos, en vez de varios días, lo que hará más difícil detener un pago ("stop payment"). Por otro lado, el recibidor del cheque tendrá su dinero mucho más rápido.
Con decenas de miles de millones de cheques procesados anualmente en Estados Unidos (en 2002, hubo unos 40.000 millones), el sistema de pagos es susceptible a retrasos de pago. Los atentados terroristas del 2001 hicieron la medida más urgente, puesto que cuando se suspendió el tráfico aéreo, los bancos tuvieron que usar transporte terrestre. Aunque algunos todavía tardan en compensar, ya un 90% de los cheques se compensa de un día para otro.
La nueva ley permite a los bancos a destruir el cheque original una vez que hagan hecho una imagen digital. Los clientes podrán solicitar fotocopias de los cheques o estados de cuenta que muestran la actividad en la cuenta. Un 36% de los clientes bancarios en EE.UU. reciben cheques cancelados.
Bajo la nueva ley, no será necesario que los bancos tengan acuerdos entre ellos para procesar los cheques electrónicamente. Los bancos y otras instituciones financieras, clientes y comercios que quieran los cheques cancelados podrán pedir un cheque sustituto para confirmar la transferencia de fondos.
Debido a los cambios tecnológicos requeridos por el cambio, los clientes bancarios recibirán algunos cheques electrónicos acompañados de cheques originales cancelados, aunque con el tiempo los primeros aumentarán con el tiempo y los últimos lentamente desaparecerán.